sábado, 25 de abril de 2009

Misterios de Venus

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Misterioso Venus
Imagen de radar

Venus, el "planeta velado" —recordemos que está cubierto de un espesísimo manto de nubes que no nos dejan observar su superficie—, ofrece sin cesar misterios y sorpresas. A pesar de la gran cantidad de misiones enviadas por la Unión Soviética y Estados Unidos (más de veinte) y que muchas de ellas han descendido hasta su superficie o colocado en órbita, siguen existiendo grandes interrogantes. En el 2005 llegará hasta nuestro vecino la sonda Venus Express de la ESA (European Space Agency) ¿Qué clase de misterios esperarán en Venus para ser develados? Los científicos desean contestar una buena cantidad de cuestiones que hoy nos intrigan, entre ellas la más importante y actual: ¿hay vida en sus nubes de ácido? Venus es el planeta más parecido a la Tierra en el Sistema Solar, pero a pesar de que hay algunas similitudes, la inspección de cerca del paneta Venus promete revelar un mundo muy diferente al nuestro.

Más de diez sondas Venera de la Unión Soviética descendieron en Venus, aportando gran cantidad de información e imágenes. Estados Unidos se quedó un poco atrás al principio, pero lanzó también varias misiones. La exploración aún continúa.

El 14 de diciembre de 1962, el Mariner 2 pasó a 34.839 kilómetros de Venus y se convirtió en la primera espacionave que observó otro planeta. Los instrumentos a bordo midieron Venus durante cuarenta y dos minutos. El Mariner 5, lanzado en junio de 1967, pasó mucho más cerca: 4.094 kilómetros. Los instrumentos del Mariner 5 midieron el campo magnético, la ionósfera, los cinturones de radiación y sus temperaturas. En su camino a Mercurio, el Mariner 10 pasó por Venus y transmitió imágenes de ultravioleta que mostraron el movimiento de las nubes en la atmósfera venusina.

En la primavera y verano de 1978 se lanzaron dos naves espaciales con la intención de seguir develando los misterios de Venus. El 4 de diciembre de ese año una de esas sondas orbitales, la Pioneer Venus Orbiter, fue la primera que quedó en órbita alrededor del planeta. Cinco días después, los cinco componentes de la segunda nave, la Pioneer Venus Multiprobe, ingresaron a la atmósfera de Venus por distintas ubicaciones, transmitiendo datos durante su descenso hasta la superficie. Aunque estaban diseñdas para examinar la atmósfera, una de las sondas sobrevivió al impacto con la superficie y siguió transmitiendo datos durante una hora.

Los astrónomos suelen llamar a Venus "el mellizo de la Tierra" debido a que tienen casi el mismo tamaño e igual masa. Desde otros puntos de vista, sin embargo, Venus parece ser un tipo muy diferente de planeta. Los científicos esperan con ansia la nueva exploración del mundo velado, que se realizará con instrumentos mucho más avanzados y sensibles. Luego de ciento cincuenta días de viaje desde la Tierra, la sonda Venus Express maniobrará para ponerse en una órbita que pasará por encima de los polos del planeta cada 10 a 16 horas. ¿Qué será lo que podremos ver?


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¿Qué absorbe luz ultravioleta en la atmósfera venusiana? (foto de luz ultravioleta del telescopio Hubble)

La primera de las curiosidades de Venus es la naturaleza de su campo magnético. Es tan débil que las partículas que brotan del sol, conocidas como "viento solar", no rodean el planeta, como pasa en la Tierra, sino que golpean continuamente la atmósfera superior del planeta. Los científicos desean saber más sobre las razones por las cuales ocurre este proceso.

La atmósfera misma ofrece varios enigmas. Hakan Svedhem, científico del proyecto Venus Express, dice: "La atmósfera de Venus es única en el Sistema Solar, por lo cual es muy importante comprenderla." Lo que sabemos de nuestra atmósfera no nos ayuda mucho para comprender la de Venus. ¿Cómo es posible que el "mellizo" de la Tierra tenga una envoltura gaseosa tan diferente? La atmósfera muy espesa de Venus crea un efecto invernadero que lo hace más caliente que un horno. Ya que también nos afecta aquí, este efecto requiere, definitivamente, un estudio más profundo.


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Circulación del viento

Otro misterio es el concerniente al movimiento de la atmósfera. A más o menos sesenta kilómetros por encima de la superficie los vientos corren a través de las nubes a alrededor de cuatrocientos kilómetros por hora. Estos vientos causan que la atmósfera rote, pero no sabemos cómo ocurre el fenómeno, llamado super-rotación. En algunas capas de la atmósfera, además, se han detectado procesos químicos inesperados que apuntan, para muchos científicos, a la presencia de algún tipo de microorganismos.

La peculiar rotación inversa del planeta también es un enigma. Venus gira en sentido contrario a la dirección de la Tierra y la mayoría de los planetas del Sistema Solar. Además, el giro es increíblemente lento, ya que completar una vuelta le lleva alrededor de doscientos cincuenta días terrestres (en comparación a la Tierra le lleva, como todos sabemos, sólo un día). Modelos recientes hechos en computadora sugieren que Venus giraba sobre su eje igual que la Tierra pero que su pesada atmósfera lo frenó hasta detenerlo y luego causó la rotación inversa y lenta del presente.


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Cráter Golubkina en Venus

Si nos fijamos en la superficie del planeta, aparecen más misterios. ¿Sigue habiendo volcanes? ¿La superficie del planeta es una corteza sólida y entera o consiste de placas continentales que flotan sobre una base parcialmente fundida, como en la Tierra? Sabemos que el planeta tiene una antigüedad de unos 4.000 millones de años, pero la superficie parece tener ¡sólo 500 millones de años! ¿Fue reconstruida del todo esta superficie planetaria? Si es así, ¿qué fue lo que pasó?


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Volcán Sif Mons de Venus

El fenómeno más excitante se presenta, quizás, en la atmósfera, justo por encima de la capa de super-rotación. En ese lugar, a más o menos ochenta kilómetros de altura, algo absorbe el contenido ultravioleta de la luz. No hay una explicación obvia para esas áreas de absorción. Sin embargo, algunos científicos creen que podrían ser microbios que absorben ácidos y usan la luz ultravioleta en un proceso alienígena de fotosíntesis.

Hay una cantidad de misterios en Venus que debe investigar la Venus Express. Como dice Svedham: "Esta misión va a darnos una mejor imagen de Venus. Lo entenderemos mucho mejor como planeta."

Fuente:

http://axxon.com.ar/zap/c-zappingindice.htm

Cydonia: La Ciudad de Marte

Compartiendo el misterio con lugares de nombres tan mágicos como Arcadia y Amazonia Planitia, Terra Sirenum, Terra Cimmeria, Elysium Planitia, Hesperia Planum, Vastitas Borealis, Terra Sabaea o Albor Tholus, existe una zona de Marte bautizada como Cydonia, más categóricamente Cydonia Mensae. Para los que quieran buscar este lugar en el mapa, está más o menos en el centro y arriba, entre Acidalia Planitia y Arabia Terra (40,8 ° N, 9,45 ° O).


Parte de la imagen enviada
a la Prensa junto al primer
informe de la NASA

Cydonia resaltó de entre tantos nombres de sonido fantástico porque allí se fotografió en julio de 1976 una figura muy sugerente, formada más que nada de sombras y de unos dos km de extensión, a la que se le llamó enseguida "La Cara de Marte". Cerca de ella aparecen una serie de elevaciones que parecen mostrar siluetas regulares, facetadas como un pirámide egipcia o con otras formas, siempre llamativas. Este conjunto de Cydonia, que pasó a ser "La Ciudad de Marte", movilizó la imaginación de centenares de personas. Rápidamente se "cartografió" esta ciudad y se bautizaron los "edificios", con nombres tales como "La fortaleza"; "Terraza"; "Centro de la ciudad", "Plaza" o "Recuadro"; y "Pirámides" varias ("Principal", "Noroeste", "Este", "Oeste", "Sur" y "Plataforma", la última redondeada, con aspecto de ser, si fuera un edificio, más bien una "Cúpula" que una forma piramidal).

Desde que llegó al público la famosa foto de la sonda orbital Viking 1 estos rasgos del paisaje de la región han generado una enormidad de teorías, mediciones, conclusiones y leyendas.

Es decir, si hablamos de leyendas y misterios, y de construcciones extraterrestres, estamos exactamente en nuestro territorio.

Historia y características de la Cara y la Ciudad


La región de Cydonia

Entre las imágenes obtenidas por la primera misión Viking a Marte en 1976 (realizadas con la intención de encontrar sitios potenciales de descenso para su misión hermana, Viking Lander 2) hay algunas tomas que muestran rasgos de la superficie con formas peculiares, diferentes a las que se encuentran en la geología de la región y los territorios circundantes. A decir de los especialistas, algunos de estos objetos son de una morfología tan inusual que dificultan considerablemente la creación de una teoría que explique el mecanismo de su formación.

La primera de estas características inusuales que llama la atención es un promontorio de dos kilómetros de largo que se parece a una cara humana que estuviese mirando fijamente hacia arriba. La cara fue encontrada en el hemisferio norte de Marte, en el límite entre la cuenca de Acidalia Planitia y la tierra alta de Cydonia Mensae. La semejanza del objeto a un rostro fue notada por el personal de la NASA en el Laboratorio de Propulsión de Jet (Jet Propulsion Laboratory, JPL), que la exhibió brevemente en una rueda de Prensa. La posición de la NASA fue descartar oficialmente la existencia de una cara tallada en la montaña, explicando que lo que se veía era un truco de luz y sombra.


1976 (imagen 1)

1976 (imagen 2)

1998

2001

Esta toma fotográfica de la cara fue redescubierta por Vincent DiPietro y Gregory Molenaar, informáticos que trabajaban en el centro del vuelo espacial de Goddard. Se encontraron con ella inesperadamente mientras trabajaban con las tomas del Viking. Hallaron más adelante otra imagen de esta figura que había sido tomada bajo condiciones de iluminación diferentes. El realce por computadora de estas imágenes reveló que la figura tenía una simetría bilateral, detalles que se asemejaban a ojos, una nariz y una boca. También observaron que estos detalles persistían bajo dos ángulos diferentes de iluminación solar. Hicieron un informe, pero el trabajo fue ignorado por gran parte de la comunidad científica, así que finalmente fue publicado en forma independiente, como monografía (DiPietro y Molenaar).


Famosa imagen procesada por M. Carlotto

Un trabajo posterior del Dr. Mark Carlotto, que utilizó un proceso de extracción de formas a partir de técnicas de sombreado, parecería mostrar que la cara no es un truco de luz y sombra o un resultado de variaciones en el albedo superficial. Sería una forma tridimensional en el terreno que, por la razón que sea, tiene forma de cara humana. El proceso de imagen realzado de Carlotto revela más claramente la presencia del hueco del ojo en el lado sombreado, así como detalles en la boca que sugieren dientes.



Dibujo de la "Ciudad de Marte"

El proceso de imagen de DiPietro y de Molenaar también ayudó en la observación de otras formas del terreno que difieren de la geología local. Richard Hoagland, viendo el trabajo de DiPietro y de Molenaar, comenzó a investigar las imágenes y descubrió la presencia de un conjunto de objetos poliédricos, que más adelante se bautizó como "La ciudad". Están ubicados en un orden rectilíneo y uno de los ejes importantes se dirige directamente hacia a la cara. El eje de la simetría de la cara es perpendicular al eje principal de la ciudad. Hoagland mostró más adelante que un conjunto cuadrado de objetos en el centro de la ciudad, llamado el "recuadro de la ciudad", marca el punto medio exacto sobre el eje principal de la ciudad y podría haber servido como una excelente y ventajosa posición para la observación de la cara.


La pirámide
gigante (D&M)

En 1983, Hoagland organizó y condujo lo que se llamó "Investigación independiente de Marte", un esfuerzo cooperativo de especialistas para procesar las imágenes y estudiar estos objetos en mayor detalle por medio de métodos de geología, arquitectura y antropología. De esta investigación comenzó a emerger más información referente a la geometría y las alineaciones. DiPietro y Molenaar habían observado previamente la presencia de una pirámide masiva de casi 3 kilómetros de longitud y 1 kilómetro de altura al sur de la ciudad y de la cara.


Alineaciones

Hoagland, trabajando con una imagen de mayor calidad procesada por Stanford Research Institute, Inc., observó que el objeto era una pirámide bilateral simétrica de cinco lados, cuyo eje de simetría estaba dirigido directamente a la cara. Hoagland también observó que un borde de la pirámide estaba alineado con el recuadro de la ciudad y que otro borde de la pirámide se alineaba con una colina de forma inusualmente redondeada ubicada al este de la ciudad, a la misma latitud que el recuadro, al que se bautizó "Tholus". Hoagland bautizó la pirámide grande como "pirámide de D&M", en honor al trabajo anterior de DiPietro y de Molenaar.

El frente de la pirámide de D&M (el más cercano a la cara) está formado por dos ángulos congruentes, con dos ángulos congruentes mayores a los lados. Un quinto ángulo forma la sección posterior. La pirámide exhibe un levantamiento abovedado a su derecha y del mismo lado se observa lo que parece ser un cráter de impacto inusualmente profundo. La regularidad geométrica de la pirámide de D&M, junto con su alineación con otras formas enigmáticas del terreno, ha llevado a especular que el objeto podría ser de origen artificial (DiPietro y Molenaar, Hoagland, Pozos).

Otros descartan esta especulación, apoyándose en la escasa probabilidad de que la vida se haya desarrollado en Marte más allá de la etapa microbiana y la poca probabilidad de que se haya dado una colonización de Marte por una civilización llegada de otra parte.


Aspectos geológicos de la región

La geología de Cydonia Mensae fue descrita por Guest, Butterworth y Greeley. La región muestra una mezcla de llanos lisos y fracturados y una cantidad pequeña a moderada de cráteres. La mayoría del relieve de la vecindad de la pirámide de D&M se compone de mesetas, montículos y llanos lisos. Lo más probable es que las mesetas sean remanentes de un tipo anterior de superficie que fue removida por la erosión, dejando mesetas de material más resistente. Los montículos se pudieron haber formado de manera similar, quizás a partir de un terreno escarpado muy cubierto con cráteres. La forma de algunos montículos parece haber sido modificada por pérdida de masa producida por congelación y deshielo, por material excedente llevado por el viento o, bajo diversas condiciones climáticas, por el agua o el hielo glacial.


Vista amplia de la región

La presencia de varios cráteres de pedestal en Cydonia Mensae aporta una evidencia adicional de cierto tipo de erosión. Un cráter de pedestal es un cráter de impacto rodeado por un manto de material sobresaliente que termina en una escarpada ladera que puede elevarse centenares de metros sobre la superficie. Es probable que el manto sobresaliente esté formado de material más resistente a la erosión que la superficie circundante.

Hay una teoría que supone que la cuenca norte de Marte, llamada Acidalia Planitia, alguna vez fue un mar poco profundo. Esto ubicaría el área de Cydonia Mensae bajo estudio en un sitio cercano al antiguo litoral. Los cráteres pequeños de este área parecen haber sido modificados por la erosión del agua, quizás por la acción de un suave oleaje. Esto encaja con las observaciones recientes de algunos investigadores, que creen que los rasgos lineales del terreno que se ven en esta área pueden ser depósitos lacustres resultantes de la acción de un oleaje bajo en el borde de un antiguo mar.

La morfología de Cydonia Mensae es compleja y no totalmente comprendida. La región exhibe evidencia de épocas anteriores en la que hubo producción de cráteres, erosión y deposición, que contribuyeron a la creación de la amplia variedad de formas y tipos superficiales que se observan.


Las imágenes que se utilizaron

Las tomas 35A72, 70A11 y 70A13 del orbitador Viking muestran la pirámide de D&M, situada en 40,65° Norte / 9,55° Oeste. Las tres imágenes fueron tomadas cerca de la periapsis y tienen una resolución de aproximadamente 50 m por pixel. Otras tomas muestran la región en resoluciones insuficientes para un estudio detallado. La toma que fue seleccionada para examinar la geometría de la pirámide de D&M es la 70A13 (la nomenclatura indica la 70ª órbita, décimotercer toma del orbitador "A"). Esta toma fue tomada con el sol ubicado en un ángulo más elevado que en 35A72, por lo que se observa mejor la estructura del objeto. Las imágenes de 70A13 que se utilizaron más adelante para la medición del ángulo incluyen un primer realce de la pirámide de D&M preparado por Carlotto y una rectificación ortográfica con filtrado NGF de toda la toma, obtenida en el National Space Science Data Center, en Greenbelt, Maryland, EE.UU.


f035a72
en crudo

f035a72
procesada


f070a13
en crudo

f070a13
procesada
Para tener una idea de cómo son, en realidad, las imágenes originales,
aquí se pueden ver las tomas tal como llegan y cómo quedan luego de ser procesadas.

Más imágenes y más discusión

En tres pasadas orbitales en abril de 1998, el Mars Global Surveyor (MGS) de la NASA volvió a fotografiar la región de Cydonia. Estas imágenes ofrecieron mayor resolución que las anteriores. El JPL mostró una nueva imagen de "La Cara" a la Prensa y declaró que la cuestión quedaba resuelta. Y la mayoría de la gente que vio esa imagen estuvo de acuerdo con que ya no se veía para nada artificial. Sin embargo, algunos científicos argumentaron que esta nueva imagen daba mayores pruebas de artificialidad. ¿Cómo es posible esta diferencia de criterios? Parte de la respuesta es el hecho de que estas personas no estaban viendo las mismas imágenes. La primera fotografía entregada a la Prensa mundial por el JPL había sido pasada por un filtro pasa alto que había suprimido, efectivamente, la mayoría de los detalles de la imagen. Por eso esta imagen convenció a la mayoría de la gente de que esa "cara" que se había visto antes no era más que una pila de rocas y una engañosa combinación de sombras.

Después de un cuidadoso análisis de ambas imágenes, una empresa llamada Meta Research publicó algo llamado Proof of Artificiality at Cydonia ("Pruebas de Artificialidad en Cydonia"), que describe una línea estándar de razonamiento científico que lleva a la conclusión de que la cara, basándose en esta imagen, debe tener un origen artificial.

Tiempo después la empresa Meta Research reconoció que la publicación de un artículo científico soportando la idea de artificialidad en la estructura de Marte trajo sus consecuencias. Dicen estar conscientes de que eso impactó en su credibilidad, se considere o no la rigurosidad y el mérito científicos que posee el trabajo. Sin embargo, dijeron, la integridad científica obliga a que los informes de hallazgos se den a conocer cuando están listos, sin importar si son populares o no entre la comunidad científica.

El 8 de abril de 2001, la misión Mars Global Surveyor (MGS) tuvo una nueva oportunidad de apuntar su cámara (Mars Orbiter Camera, o MOC) hacia la controvertida zona de la Cara y la Ciudad de Marte. En esa fecha y a las 8:54 pm de Greenwich, el MGS fue rotado 24,8 ° hacia la izquierda de modo que apuntara hacia la cara, a unos 160 km de la vertical de ésta y a una distancia de unos 450 km. La imagen resultante tiene una resolución de alrededor de 2 m por pixel. Para dar una idea, un avión de pasajeros se vería bien en esta imagen. La nueva foto de la cara cubre una zona de alrededor de 3,6 km de uno de sus lados. La luz del sol ilumina la imagen desde la izquierda, abajo.


Opiniones, estudios y divagues

Además de los que creen ver en la cara y la ciudad la presencia de una cultura desaparecida, se encuentran cantidad de opiniones adversas, entre ellas la de Martin Gardner, un matemático famoso por sus artículos sobre curiosidades matemáticas, topológicas y lógicas en la revista Investigación y Ciencia (Scientific American). Él ve en este descubrimiento de imágenes reconocibles un fenómeno normal en la mente humana, similar al que nos permite hallar figuras reconocibles de animales, incluso de caras, en las nubes o en las rocas talladas por la erosión. Menciona en su artículo alguno de los monumentos conocidos de Norteamérica (aquí tenemos, también, en varios paisajes de Argentina) y cuenta la anécdota del billete de un dólar canadiense, que tuvo que ser rehecho hace unas décadas porque accidentalmente aparecía la cara de un demonio en el cabello de la reina, justo atrás de su oído izquierdo.

Da como ejemplo de este afán —para él excesivo— de hallar formas en cualquier imagen un libro que denuncia el uso de imágenes eróticas embebidas en las fotos de muchas publicidades, tales como primeros planos de vasos de gaseosa y de los cubos de hielo en algunas bebidas alcohólicas.

De allí pasa a la cara de Marte y otros supuestos hallazgos en la Luna, donde hace mucho tiempo se creyó que alguien habría encontrado en una fotografía la imagen de un puente hecho por la mano de alguien inteligente (1953). También han reportado largas sombras que parecen ser edificios delgados y altos, torres de antenas o de lanzamiento de cohetes. Y algunas cosas más.

La presencia del hombre en la Luna y de innumerables sondas que han cartografiado su superficie jamás encontraron nada.

Gardner recuerda, inevitablemente, la visión del astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, que vio los famosos canales de Marte en 1877, defendidos más tarde por el norteamericano Percival Lowell.

Por supuesto, Martin Gardner no cree que estemos viendo estructuras artificiales en Marte.

No faltan las visiones "religiosas", como la de alguno que cree ver la presencia del Anticristo en Marte, ya que habría una conexión entre Baal/Lucifer y el planeta rojo. Baalhazor sería el "King of the Fortresses", un dios malvado. Y dice: "La correlación más significativa entere el dios de las fortalezas (God of the Fortresses) y Marte, sin embargo, se encuentra en la mitología romana y griega. Se dice que el dios Marte (el dios de la guerra en esta mitología) fue adorado en dos formas, una llamada Marte Gradivus, o dios Marte de la guerra y Marte Quirinus, el dios Marte de las fortalezas. Esto es porque el dios Marte no sólo era un feroz guerrero, sino también un constructor de ciudades. Aquí pasa a la cuestión de que las estructuras en Cydonia, Marte, harán que la gente dude de la Biblia. Para colmo, nos recuerda, los investigadores de la vida extraterrestre hablan de que la vida terrestre proviene de una semilla llegada de Marte. Qué gran sacrilegio.

Las consideraciones continúan largamente, con abundantes citas a escritos de la Biblia, introduciendo en la discusión a las pirámides y la esfinge de Egipto, los masones, la geometría tetraédrica y la física hiperdimensional, la NASA, el Libro de Enoch, Sirio, el Apolo 11, asteroides... Pero yo me perdí.

Otra persona encaró el tema geométricamente. En su estudio fue trazando líneas que continúan las líneas de las aristas definidas por la unión de las caras de la "pirámide D&M". Una de las líneas pasa exactamente por la "Cara", otra por la cúspide de otra de las figuras en la "Ciudad" y otra se pierde en una zona donde no parece haber nada importante. Esta aparente "nada" contiene, para el autor, objetos o relieves que definen un cuadrado. A continuación le parece ver al cuadrado en un promontorio ubicado arriba y a la izquierda y también sobre la "cara". Con estas pautas se va dibujando una geometría, que termina con elegantes curvas espirales y gran cantidad de líneas interconectadas. No sé si todo esto significa algo, aunque algunas elecciones para los nodos de esta red de líneas y curvas me parecen sin mucha base (¿el primer cuadrado?). Creo que, como todo lo dicho en este informe, es materia opinable y me da la gran impresión de que se podría hacer dibujos así casi sobre cualquier paisaje, incluso uno reconocidamente natural. El dibujo final es muy bonito, igual que otros que encontré en la página The Dynamics Theory.

Existe un análisis de la geometría de la pirámide D&M que me resulta prolijo y detallado, con cantidad de números precisos y dibujos bien claros. Se concluye que la geometría de esta estructura no es consistente con la de los rasgos de los alrededores, aclarando que el estudio de los procesos geomorfológicos de Marte no da explicación a la creación de formas así. Se señala, también, la conexión geométrica de este "monumento" con otros ubicados en la cercanía, también extraños (como la propia cara o los que se agrupan en la "Ciudad"). No soy muy bueno con los números y las líneas, así que no puedo extraer mayor significado de este trabajo.

Hay asociaciones que se ocupan aún de continuar investigar, en base a las fotografías de Cydonia y los datos que pueden ir recopilando, la posibilidad de que haya existido una civilización en Marte y de que ésta haya dejado marcas, ruinas o cualquier otro signo de construcciones y trabajos de ingeniería en la superficie del planeta rojo. Se han hallado otros rasgos de aspecto extraño en las fotografías de mayor resolución de las nuevas misiones, algunas de las cuales mostramos aquí.

Fuente:

http://axxon.com.ar/zap/c-zappingindice.htm


"Ciudad Inca"

Formas llamativas

Figura y dibujo

Tholus

Lentes gravitacionales

Mirando a través de una lente cósmica gigante, los científicos han encontrado algunas de las primeras estrellas que nacieron en el Universo.

Existe mucha incertidumbre acerca de los primeros tiempos: ¿Qué se formó primero, las estrellas o las galaxias... o los cúmulos de galaxias? ¿Acaso las primeras estrellas aparecieron una a la vez o en torrentes masivos de creación simultánea? Imagínese qué maravilloso sería tener la posibilidad de observar nuestro Universo hace catorce mil millones de años, cuando era un recién nacido. Los científicos tienen teorías, pero sería muy útil que se pudiese mirar realmente hacia atrás en el tiempo y observar el pasado con certeza. Si tuviésemos una máquina del tiempo podríamos regresar allí y ser testigos de cómo fue que emergieron las características infantiles del Universo después de la Gran Explosión (Big Bang, en inglés).
Pues créalo o no, las máquinas del tiempo existen: son los telescopios (recomiendo leer Cuando el fusible empieza a brillar en la sección Cuentos). Como la luz debe viajar a una velocidad que no es infinita para llegar hasta nosotros, los astrónomos que observan a través de ellos ven a las estrellas y galaxias no como son ahora, sino como lo eran cuando su luz, la luz de las estellas, inició su camino. Por medio de los telescopios, los astrónomos pueden "viajar" a lo largo de abismos de espacio y miles de millones de años hacia el pasado.
Hace tiempo que se buscan estrellas recién nacidas, las primeras en aparecer en nuestro Universo, buceando con el Telescopio Espacial Hubble para viajar hacia atrás en el tiempo hasta una época cercana a la mismísima Gran Explosión. Ya hemos tenido extraordinarias imágenes de algunos de los hallazgos (ver el Zapping ¿Es verdad esto que estamos viendo?), de verdad alucinantes. No es una cosa fácil, puesto que las estrellas que se encuentran a diez mil millones de años luz de la Tierra son muy tenues desde aquí. Aún poderosos instrumentos como el Hubble tienen problemas para detectarlas. Telescopio Keck, Hawaii El astrónomo Richard Ellis del Instituto Tecnológico de California (California Institute of Technology o Caltech) explica: "En algún momento, algo así como mil millones de años después de la Gran Explosión, la atracción gravitacional hizo que el gas que llenaba el Universo se desplomara [sobre sí mismo] y formara las primeras estrellas. Encontrar las señales de la existencia de estas estrellas, a las cuales llamamos Primeras Luces (First Light en inglés), es uno de los retos más interesantes de la astronomía moderna".
Ellis y su equipo hicieron lo que muchos de nosotros hacemos cuando tenemos dificultad para ver algo: usar una lente de aumento. Apuntaron el Telescopio Espacial Hubble y, más adelante, el telescopio Keck de Hawaii, hacia una "lente gravitacional", un gigantesco amplificador cósmico formado por un grupo de galaxias situadas a dos o tres mil millones de años luz de distancia.


Miraron a través de este cúmulo masivo de galaxias, llamado Abell 2218, para observar las estrellas de un pasado distante. (Más abajo mostramos una ampliación del recuadro que está señalado en la imagen.)

Crédito: Telescopio Espacial Hubble.

Mirando a través de ese extraño lente, pudieron observar una tenue nube de estrellas situada a trece mil cuatrocientos millones de años luz de la Tierra. La nube contenía alrededor de un millón de estrellas, mucho menos que lo que contienen las galaxias típicas en el Universo de hoy en día, que están formadas por cientos de miles de millones de estrellas. Ellis y sus colegas creen que la nube es uno de los "bloques de construcción" de las galaxias de gran tamaño que componen ahora nuestro Universo.
Si el Universo tiene catorce mil millones de años de edad, como surge de algunos modelos, entonces esa nube de estrellas tuvo existencia menos de mil millones de años después de la Gran Explosión, justo el momento en que —piensan los científicos— se formaron las primeras estrellas. De hecho, las estrellas en la nube parecen ser muy jóvenes. La evidencia espectral sugiere que su edad es de aproximadamente dos a cinco millones de años, aunque Ellis advierte que esta evidencia todavía está en discusión entre los investigadores. El Sol, en comparación, tiene una edad de alrededor de cuatro mil ochocientos millones de años. "Estamos observando este cúmulo en el momento que se está encendiendo", dice Ellis. Las estrellas de la nube se encuentran entre las que, seguramente, iluminaron los cielos por primera vez.



Una ampliación del área señalada en la imagen de arriba. Las imágenes gemelas de la nube de estrellas están marcadas con un círculo. Crédito: La Agencia Espacial Europea (European Space Agency o ESA), NASA, Richard Ellis (Caltech, USA) y Jean-Paul Kneib (Observatoire Midi-Pyrenees, Francia).

"Sin la ayuda del lente gravitacional, que amplifica el brillo de esa nube de estrellas primitivas unas treinta veces, ni el telescopio Keck de 10 metros, ni el Telescopio Espacial Hubble detectarían estas distantes y jóvenes estrellas", hace notar Ellis.
Tales lentes de aumento son uno de los extraños resultantes de la Teoría General de la Relatividad: Einstein demostró que una gran masa crea una curvatura local en la geometría del espacio-tiempo capaz de doblar el camino que sigue la luz, naturalmente recto. Por esta razón, la fuerte curvatura causada por el masivo grupo de galaxias conocido por los científicos como "Abell 2218" dobló y enfocó los rayos de luz provenientes de esa nube de estrellas ubicada detrás y muy lejos, exactamente como lo hace una lente de aumento.
"Observando ciertas regiones del cielo donde la luz proveniente del Universo extremadamente joven es ampliada por una lente gravitacional, obtenemos una gran ayuda de la naturaleza en la búsqueda de estas débiles señales", añade Ellis.
Hasta la fecha, se han identificado más de quinientos de estos lentes gravitacionales. Pero para que resulte útil en la búsqueda de las Primeras Luces, cada lente debe de ser estudiado con detenimiento por los científicos hasta determinar con precisión cómo se dobla la luz en él, de la misma manera en que conociendo la forma de un espejo en un Parque de Diversión podemos predecir cómo reflejará la luz y, enconsecuencia, cómo nos veremos en él. Actualmente hay apenas unas diez lentes estudiadas en detalle de esta manera.


En este ejemplo de una lente gravitacional, la luz de una distante
galaxia forma un halo alrededor del objeto masivo que sirve como lente.
Imagen de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency).

"Todos desean saber si fue tan solo un golpe de suerte", cuenta Ellis. Y contesta: "Si son realmente las primeras estrellas en el Universo, entonces debería de haber un gran número de ellas en el cielo". Los científicos podrán saberlo cuando dispongan del Telescopio Espacial de Nueva Generación de la NASA (Next Generation Space Telescope o NGST), que será lanzado al espacio en el año 2009. "El NGST será capaz de detectar estos objetos sin ayuda de las lentes gravitacionales", dice Ellis. "No habrá manera de cuestionarlo entonces; podremos contar las primeras estrellas y averiguar qué tan antiguas son".

Entretanto, los astrónomos continuarán mirando a través de los lentes gravitacionales con la esperanza de echar un vistazo a lo que emergió después de la Gran Explosión. Vale la pena mirar. Después de todo, extrañas galaxias y desordenadas estrellas son solamente una muestra de lo que se puede hallar en el pasado.

Fuente:

http://axxon.com.ar/zap/c-zappingindice.htm

¿Es verdad esto que estamos viendo?

Son tan magníficas y coloridas estas imágenes, tomadas desde un Hubble reacondicionado y mejorado, que uno se pregunta si no habrán sido editadas por computadora. Con la ayuda de su nueva cámara principal, el rejuvenecido telescopio espacial Hubble produjo una asombrosa serie de imágenes de procesos dinámicos tomadas en las últimas fronteras del universo.


(Pique para ampliar: 73 Kb)
Centro de la Nebulosa Omega


En algunas de las primeras fotografías tomadas con este equipo, que es conocido en la jerga como Cámara Moderna para Reconocimientos (Advanced Camera for Surveys - ACS, instalaba a bordo del Telescopio Espacial Hubble de la NASA en marzo), el telescopio captó nítidas imágenes de una colisión de galaxias que dejó tras de sí estelas de estrellas, ondulantes columnas de polvos que hacían las veces de semilleros de estrellas y enormes campos de gases salpicados con los colores de una pintura abstracta.

El doctor Holland Ford, de la Universidad Johns Hopkins, artífice de la construcción de la cámara, aseguró en una conferencia de prensa organizada por la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) que estas imágenes mejoradas permiten abrir una ventana al espacio que se remonta hasta los comienzos del universo, hace 13.000 millones de años.

"Son las mejores imágenes del lejano universo que los seres humanos hayamos visto jamás" observó Ford.

La colisión de una galaxia, a la insondable distancia de 420 millones de años luz, mostraba al enorme cuerpo de estrellas giratorias cuando eran desintegradas por una más pequeña. Los científicos bautizaron a la galaxia más grande como "Tadpole" (Renacuajo), porque la colisión hizo que toda una huella de estrellas y polvo, que parecen una cola, se diseminaran hasta 280 mil años luz de distancia.


(Pique para ampliar: 84 Kb)
Galaxia UGC10214


En esta misma imagen pero atrás de Tadpole se ve un punto rojo, no visto en las imágenes previas de esa parte del cielo, que es una débil galaxia roja formada cuando el universo tenía 1000 millones de años de antigüedad, según informó Ford. Y agregó: "Estamos mirando el pasado y volviendo a aquellos tiempos en que el universo era joven. Lo que vemos es la luz de procesos que tuvieron lugar hace miles de millones de años atrás".


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Monstruoso pilar de gas donde se crean estrellas


El doctor Edward Weiler, jefe de Ciencia Espacial para la NASA, indicó que la misión Hubble llevada a cabo por los astronautas que viajaron a bordo del trasbordador Columbia fue un éxito total. En el transcurso de cinco caminatas espaciales, los astronautas reemplazaron los paneles de energía solar del telescopio y su principal regulador de energía, cambiaron una cámara vieja por la nueva y agregaron un sistema de refrigeración para reactivar a una cámara infrarroja inactiva. "El Hubble está de nuevo en funciones y todo anda fantástico", dijo Weiler.


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Colisión de Galaxias (NGC4676)


"El observatorio de 2000 millones de dólares está mucho mejor equipado que cuando fue lanzado en 1990", señaló Weiler, "y por ello es que se lo puede considerar, casi, un telescopio nuevo listo para superar sus logros del pasado"."Y aún después de doce años de progreso científico ininterrumpido y de imágenes asombrosas, puede decirse que todavía no hemos visto nada" agregó.

Chorros estelares de miles de millones de kilómetros

Los impresionantes chorros de gases que brillan en el cosmos van desde la escala estelar hasta monstruosos corredores de años luz de tamaño en los cuásar y están formados de materia gaseosa que emite rayos X de alta intensidad y otras radiaciones electromagnéticas. El telescopio Hubble ha permitido ver en detalle muchas cosas nuevas, entre ellas estas imágenes de chorros de gases emitidos desde estrellas en formación. Estos chorros, que generaron interrogantes durante décadas, son el resultado las fuerzas dinámicas de la creación de la estrella: los lanza el disco de gas y polvo que va cayendo en la estrella embionaria.

La escala que se muestra en el extremo inferior-izquierdo de cada imagen representa unos 150 mil millones de kilómetros, o 1000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Las imágenes son de luz visible. La sigla HH corresponde a los objetos Herbing-Haro, el nombre que se les da a las parcelas brillantes de nebulosa que aparecen como alejándose de las protoestrellas a las que están asociadas.

En el objeto protoestelar HH-30 (arriba) se puede ver el borde del disco de polvo que gira alrededor de la nueva estrella en formación. El disco se ve como una línea opaca sobre el centro de la estrella, pues el polvo tapa su luz, y se ve iluminado intensamente en sus partes superior e inferior. El chorro emana de la región interior del disco y posiblemente desde la misma estrella. El Hubble ha mostrado por primera vez que el chorro se extiende por varios miles de millones de kilómetros, pero a pesar de su extensión se mantiene confinado en un delgado haz. Esta protoestrella está a 450 años luz de la constelación de Tauro.

Arriba vemos a HH-34, una imagen diferente. En este caso el chorro muestra un notable aspecto de collar de cuentas. Alguna vez se pensó que era producido por un fenómeno similar al efecto hidrodinámico (como en la salida de la turbina de un avión), pero en realidad esta estructura se forma porque la salida de denso gas desde la estrella se produce en porciones, como los tiros de una ametralladora. Este gas se mueve a velocidades del orden de los 750 mil kilómetros por hora. La estructura del chorro sugiere que la caída de material desde el disco que la rodea se produce en trozos y no continuamente. Esta protoestrella está a 1500 años luz de distancia de la Nébulosa de Orion, una región donde se produce el nacimiento de estrellas.

El tercer objeto que presentamos es HH-47, que revela un chorro con un dibujo muy complicado que indica que la estrella (que está oculta detrás de la nube de polvo que se ve en el lado izquierdo de la imagen) podría estar bamboléandose como un trompo, probablemente a causa del tirón gravitatorio de su estrella compañera. El chorro es inmenso, tiene 4,5 billones (billones de los nuestros) de kilómetros de longitud. La imagen detallada del Hubble revela que el chorro ha "excavado" un hueco a través de la densa nube de gas y que viaja a alta velocidad hacia el espacio interestelar. El chorro colisiona contra el gas interestelar, lo que produce ondas de choque y lo hace brillar. Los filamentos blancos a la izquierda son la luz reflejada de la estrella recién nacida, oculta tras la nube. El sistema HH-47 está a 1500 años luz de la Nebulosa Gum, sobre uno de sus lados. Esta nebulosa sería, probablemente, el remanente de una supernova y es visible en el hemisferio sur.

La materia "extraña"

Cuando se estaba por detonar la primera bomba atómica en 1945, algunas personas se oponían porque creían que semejante energía, liberada en la atmósfera, podría generar una reacción nuclear en cadena que encendería todo el planeta. Los científicos sabían que no sería así, de modo que hicieron estallar su artefacto y nada de lo temido ocurrió.
Hace muy poco se estrenó un nuevo acelerador de partículas, el Relativistic Heavy Ion Collider (RHIC, en español Colisionador relativístico de iones pesados) en el Brookhaven National Laboratory de los EUA. Una de las razones de la fabricación de este supercolisionador fue el interés de los científicos en recrear situaciones que se presentaron en el comienzo del universo, durante los primeros instantes del Big-Bang. Las leyes físicas que describen la materia bajo esas condiciones no son conocidas a las perfección, por lo tanto no se puede definir exactamente qué se puede esperar de un experimento así. ¿Se podrían presentar situaciones catastróficas que pusieran en riesgo a nuestro mundo?
El RHIC acelera iones de oro hasta un 99,5 % de la velocidad de la luz, que como todos sabemos es el límite absoluto al que se puede acelerar un objeto material. A esta velocidad, dos haces de iones que se mueven en direcciones opuestas chocarán entre sí y, piensan los científicos, se podrían crear nuevas formas de materia.
Las partículas que se llamaron durante mucho tiempo "fundamentales" están compuestas, en realidad, de otros componentes, los quarks. En un núcleo atómico normal hay dos clases de quarks, los "up" (arriba) y los "down" (abajo). Los choques de chorros de iones pesados pueden generar una tercera clase, llamada "strange" (extraño), que es el componente principal de un tipo de materia que se ha bautizado como "strange matter" (materia extraña). Esta materia extraña se presentaría en forma de pequeñas agrupaciones, como grumos, llamadas "strangelets", que podrían interactuar, en teoría, con los átomos normales, liberando energía y convirtiéndolos en más materia extraña que se agregaría a los grumos. El proceso podría continuar sin límite, de modo que un "strangelet" podría crecer y crecer, convirtiendo cada vez más materia normal en materia extraña, hasta haber mutado al mundo entero en un planeta de "materia extraña".
No es CF, es física nuclear. Por cierto que se parece mucho a los horrores de películas como "The Blob", en la que una extraña "criatura" pastosa, surgida de un profundo pozo, avanzaba incorporando personas, casas y todo tipo de objetos a su masa.
Hay dudas sobre este posible escenario: no es tan probable que el RHIC llegue a producir colisiones tan energéticas como para crear estos grumos o "strangelets" (aunque hay pequeña probabilidad... y esto es suficiente). Tampoco es seguro que los "strangelets" puedan durar lo suficiente como para unirse con el resto del núcleo atómico (y producir la propagación) antes de caer en alguna otra forma. Además, es necesario que las colisiones produzcan "strangelets" cargados negativamente, pues es la única manera de que sean atraídos hacia los núcleos de los átomos, que tienen carga positiva. Si los "strangelets" tuvieran carga positiva serían repelidos por los núcleos y el proceso no se produciría.
Para nuestra tranquilidad, Jes Madsen, de la University de Aarhus, Dinamarca, nos informa que no estamos tan cerca del Día del Juicio Final. Ha calculado que no hay probabilidad de que se produzcan "strangelets" con carga negativa de suficiente tamaño a partir de las colisiones de iones pesados. Los que se produzcan con carga negativa —cosa muy improbable, por otra parte— serán demasiado pequeños como para producir el temido efecto de "contagio". Esperemos que no se equivoque.
El tema de las formas extrañas de la materia ha tomado actualidad en estos días debido al anuncio de la NASA de la detección por medio del Observatorio Chandra de rayos-X de una estrella supermasiva (RX J1856), cuya masa y tamaño hacen sospechar que estaría compuesta de una rara materia en la que no existirían los átomos y partículas que conocemos, sino una "sopa" de quarks. A este tipo de materia también se le llama "strange matter" o materia extraña, aunque no es la misma que hemos descripto más arriba.

Los números de Love nos dicen que el corazón de la Luna se ha derretido



Los números de Love –medida que indica cuánto movimiento se produce en la superficie e interior de un planeta en repuesta al tirón gravitacional de los cuerpos cercanos– pueden indicar que la Luna tiene algo así como un blando lodazal envolviendo su núcleo, según los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.


Esta fotografía en colores falsos es una composición de quince imágenes de la Luna tomadas a través de tres filtros de color por la sonda Galileo, durante el tránsito de este vehículo espacial a través del sistema Tierra-Luna el 8 de diciembre de 1992. El procesamiento de color falso usado para crear esta imagen lunar es útil para interpretar la composición del suelo en la superficie. Las áreas que aparecen en rojo generalmente corresponden las tierras altas lunares, mientras que los tonos que van del azul al naranja indican el antiguo flujo de lava volcánica de un mare, un mar lunar. Las áreas de mare que se ven más azuladas contienen más titanio que las regiones anaranjadas.

El Mare Tranquillitatis, que se ve como una mancha azul profundo sobre el lado derecho, es más rico en titanio que el Mare Serenitatis, un área circular ligeramente más pequeña, inmediatamente adyacente a la parte superior izquierda del Mare Tranquillitatis. Las áreas en azules y naranjas que cubren gran parte del lado izquierdo de la luna en esta fotografía representa muchos flujos de lava separados en el Oceanus Procellarum. Las pequeñas áreas púrpura cerca del centro son depositos piroclásticos formados por erupciones volcánicas explosivas. El reciente cráter Tycho, con un diámetro de 85 kilómetros (53 millas), aparece prominentemente en el lado inferior de la fotografía, donde parte del disco lunar no aparece. Créditos: NASA


La superficie de la Luna, que es tironeada por el Sol y la Tierra, puede abultarse y hundirse hasta 10 centímetros en un lapso de 27 días. Los números de Love muestran cuán elástica es la Luna, dando pistas sobre qué tipo de material podría haber bajo la superficie. Los números de Love recientemente calculados sustentan la idea, que fue sugerida en primer lugar por los científicos del programa Apolo, de que el núcleo de la Luna recubre está recubierto de una zona semiblanda.

"No es fácil descubrir qué hay dentro de la Luna" dice el Dr. James Williams, un investigador científico del JPL. Su equipo va a presentar sus resultados en la conferencia anual de Ciencia lunar y Planetaria que tendrá lugar este mes en League City, Texas. "Puesto que no podemos ir hasta el interior de la Luna, tenemos que utilizar métodos indirectos para descubrir sus secretos ocultos. En este caso hemos podido utilizar la distorsión que causan las mareas en la Luna".

Los números de Love que se han calculado recientemente nos dan idea de cómo el campo gravitatorio de la Luna cambia debido al tirón gravitacional del Sol y la Tierra. El número de Love de la Luna es 0,0266. El de la Tierra es 0,3, lo que indica que la superficie más extensa y rocosa de nuestro planeta puede moverse hasta medio metro en un día en respuesta a las fuerzas gravitatorias de la Luna y el Sol. El número de Love de la Luna es muy pequeño comparado con el de la Tierra y se necesitan enormes cuerpos planetarios para estirar y comprimir la rocosa Luna. La superficie de Venus, con un número de Love de 0,3, puede moverse hasta 0,40 metros a causa de la fuerza gravitatoria del Sol.

Las misiones Apolo de la NASA notaron que las ondas sísmicas en la Luna pierden energía si penetran más profundamente que 1.000 Km., o más de la mitad del camino hacia el centro de Luna. "Esto podría indicar que las zonas profundas de la Luna están, por lo menos, parcialmente ablandadas", dijo Wiliams. Después de que terminaron las mediciones de temblores lunares del programa Apolo, en 1977, pasaron dos décadas sin que se obtuviesen nuevas mediciones del interior profundo de la Luna.

Los investigadores calcularon los números de Love utilizando los datos recolectados por el Experimento Lunar de Medición de Distancia por Láser, que utiliza retro-reflectores dejados en la Luna treinta años atrás por misiones de Estados Unidos y Rusia.

Se dispara un pulso láser desde la Tierra hacia la Luna, donde rebota en un reflector y vuelve a la Tierra. El tiempo que toma el viaje de ida y vuelta da la distancia entre los dos cuerpos con una precisión mejor que 2 centímetros. A diferencia de los otros experimentos científicos dejados en la Luna, los reflectores no requieren potencia y todavía funcionan perfectamente después de todo este tiempo.

Los científicos que analizaron los datos provenientes del Experimento de Medición de Distancia por Láser, han podido saber, entre otras cosas, que la Luna se está alejando de la Tierra y que la forma de la Tierra está cambiando. También han usado el Experimento para chequear la validez de varias predicciones de la Teoría de la relatividad de Einstein.

Los números de Love fueron llamados así en honor a Augustus E. H. Love, un matemático de Oxford que trabajó teorías matemáticas sobre elasticidad y ondas entre fines del 1800 y principo del 1900.

JPL (Jet Propulsion Laboratory), una división del Instituto de tecnología de California, dirige numerosas misiones espaciales para la Oficina de Ciencia espacial de la NASA, en Washington D.C.

Boletín de noticias de NASA/JPL.

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