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sábado, 25 de abril de 2009

Cydonia: La Ciudad de Marte

Compartiendo el misterio con lugares de nombres tan mágicos como Arcadia y Amazonia Planitia, Terra Sirenum, Terra Cimmeria, Elysium Planitia, Hesperia Planum, Vastitas Borealis, Terra Sabaea o Albor Tholus, existe una zona de Marte bautizada como Cydonia, más categóricamente Cydonia Mensae. Para los que quieran buscar este lugar en el mapa, está más o menos en el centro y arriba, entre Acidalia Planitia y Arabia Terra (40,8 ° N, 9,45 ° O).


Parte de la imagen enviada
a la Prensa junto al primer
informe de la NASA

Cydonia resaltó de entre tantos nombres de sonido fantástico porque allí se fotografió en julio de 1976 una figura muy sugerente, formada más que nada de sombras y de unos dos km de extensión, a la que se le llamó enseguida "La Cara de Marte". Cerca de ella aparecen una serie de elevaciones que parecen mostrar siluetas regulares, facetadas como un pirámide egipcia o con otras formas, siempre llamativas. Este conjunto de Cydonia, que pasó a ser "La Ciudad de Marte", movilizó la imaginación de centenares de personas. Rápidamente se "cartografió" esta ciudad y se bautizaron los "edificios", con nombres tales como "La fortaleza"; "Terraza"; "Centro de la ciudad", "Plaza" o "Recuadro"; y "Pirámides" varias ("Principal", "Noroeste", "Este", "Oeste", "Sur" y "Plataforma", la última redondeada, con aspecto de ser, si fuera un edificio, más bien una "Cúpula" que una forma piramidal).

Desde que llegó al público la famosa foto de la sonda orbital Viking 1 estos rasgos del paisaje de la región han generado una enormidad de teorías, mediciones, conclusiones y leyendas.

Es decir, si hablamos de leyendas y misterios, y de construcciones extraterrestres, estamos exactamente en nuestro territorio.

Historia y características de la Cara y la Ciudad


La región de Cydonia

Entre las imágenes obtenidas por la primera misión Viking a Marte en 1976 (realizadas con la intención de encontrar sitios potenciales de descenso para su misión hermana, Viking Lander 2) hay algunas tomas que muestran rasgos de la superficie con formas peculiares, diferentes a las que se encuentran en la geología de la región y los territorios circundantes. A decir de los especialistas, algunos de estos objetos son de una morfología tan inusual que dificultan considerablemente la creación de una teoría que explique el mecanismo de su formación.

La primera de estas características inusuales que llama la atención es un promontorio de dos kilómetros de largo que se parece a una cara humana que estuviese mirando fijamente hacia arriba. La cara fue encontrada en el hemisferio norte de Marte, en el límite entre la cuenca de Acidalia Planitia y la tierra alta de Cydonia Mensae. La semejanza del objeto a un rostro fue notada por el personal de la NASA en el Laboratorio de Propulsión de Jet (Jet Propulsion Laboratory, JPL), que la exhibió brevemente en una rueda de Prensa. La posición de la NASA fue descartar oficialmente la existencia de una cara tallada en la montaña, explicando que lo que se veía era un truco de luz y sombra.


1976 (imagen 1)

1976 (imagen 2)

1998

2001

Esta toma fotográfica de la cara fue redescubierta por Vincent DiPietro y Gregory Molenaar, informáticos que trabajaban en el centro del vuelo espacial de Goddard. Se encontraron con ella inesperadamente mientras trabajaban con las tomas del Viking. Hallaron más adelante otra imagen de esta figura que había sido tomada bajo condiciones de iluminación diferentes. El realce por computadora de estas imágenes reveló que la figura tenía una simetría bilateral, detalles que se asemejaban a ojos, una nariz y una boca. También observaron que estos detalles persistían bajo dos ángulos diferentes de iluminación solar. Hicieron un informe, pero el trabajo fue ignorado por gran parte de la comunidad científica, así que finalmente fue publicado en forma independiente, como monografía (DiPietro y Molenaar).


Famosa imagen procesada por M. Carlotto

Un trabajo posterior del Dr. Mark Carlotto, que utilizó un proceso de extracción de formas a partir de técnicas de sombreado, parecería mostrar que la cara no es un truco de luz y sombra o un resultado de variaciones en el albedo superficial. Sería una forma tridimensional en el terreno que, por la razón que sea, tiene forma de cara humana. El proceso de imagen realzado de Carlotto revela más claramente la presencia del hueco del ojo en el lado sombreado, así como detalles en la boca que sugieren dientes.



Dibujo de la "Ciudad de Marte"

El proceso de imagen de DiPietro y de Molenaar también ayudó en la observación de otras formas del terreno que difieren de la geología local. Richard Hoagland, viendo el trabajo de DiPietro y de Molenaar, comenzó a investigar las imágenes y descubrió la presencia de un conjunto de objetos poliédricos, que más adelante se bautizó como "La ciudad". Están ubicados en un orden rectilíneo y uno de los ejes importantes se dirige directamente hacia a la cara. El eje de la simetría de la cara es perpendicular al eje principal de la ciudad. Hoagland mostró más adelante que un conjunto cuadrado de objetos en el centro de la ciudad, llamado el "recuadro de la ciudad", marca el punto medio exacto sobre el eje principal de la ciudad y podría haber servido como una excelente y ventajosa posición para la observación de la cara.


La pirámide
gigante (D&M)

En 1983, Hoagland organizó y condujo lo que se llamó "Investigación independiente de Marte", un esfuerzo cooperativo de especialistas para procesar las imágenes y estudiar estos objetos en mayor detalle por medio de métodos de geología, arquitectura y antropología. De esta investigación comenzó a emerger más información referente a la geometría y las alineaciones. DiPietro y Molenaar habían observado previamente la presencia de una pirámide masiva de casi 3 kilómetros de longitud y 1 kilómetro de altura al sur de la ciudad y de la cara.


Alineaciones

Hoagland, trabajando con una imagen de mayor calidad procesada por Stanford Research Institute, Inc., observó que el objeto era una pirámide bilateral simétrica de cinco lados, cuyo eje de simetría estaba dirigido directamente a la cara. Hoagland también observó que un borde de la pirámide estaba alineado con el recuadro de la ciudad y que otro borde de la pirámide se alineaba con una colina de forma inusualmente redondeada ubicada al este de la ciudad, a la misma latitud que el recuadro, al que se bautizó "Tholus". Hoagland bautizó la pirámide grande como "pirámide de D&M", en honor al trabajo anterior de DiPietro y de Molenaar.

El frente de la pirámide de D&M (el más cercano a la cara) está formado por dos ángulos congruentes, con dos ángulos congruentes mayores a los lados. Un quinto ángulo forma la sección posterior. La pirámide exhibe un levantamiento abovedado a su derecha y del mismo lado se observa lo que parece ser un cráter de impacto inusualmente profundo. La regularidad geométrica de la pirámide de D&M, junto con su alineación con otras formas enigmáticas del terreno, ha llevado a especular que el objeto podría ser de origen artificial (DiPietro y Molenaar, Hoagland, Pozos).

Otros descartan esta especulación, apoyándose en la escasa probabilidad de que la vida se haya desarrollado en Marte más allá de la etapa microbiana y la poca probabilidad de que se haya dado una colonización de Marte por una civilización llegada de otra parte.


Aspectos geológicos de la región

La geología de Cydonia Mensae fue descrita por Guest, Butterworth y Greeley. La región muestra una mezcla de llanos lisos y fracturados y una cantidad pequeña a moderada de cráteres. La mayoría del relieve de la vecindad de la pirámide de D&M se compone de mesetas, montículos y llanos lisos. Lo más probable es que las mesetas sean remanentes de un tipo anterior de superficie que fue removida por la erosión, dejando mesetas de material más resistente. Los montículos se pudieron haber formado de manera similar, quizás a partir de un terreno escarpado muy cubierto con cráteres. La forma de algunos montículos parece haber sido modificada por pérdida de masa producida por congelación y deshielo, por material excedente llevado por el viento o, bajo diversas condiciones climáticas, por el agua o el hielo glacial.


Vista amplia de la región

La presencia de varios cráteres de pedestal en Cydonia Mensae aporta una evidencia adicional de cierto tipo de erosión. Un cráter de pedestal es un cráter de impacto rodeado por un manto de material sobresaliente que termina en una escarpada ladera que puede elevarse centenares de metros sobre la superficie. Es probable que el manto sobresaliente esté formado de material más resistente a la erosión que la superficie circundante.

Hay una teoría que supone que la cuenca norte de Marte, llamada Acidalia Planitia, alguna vez fue un mar poco profundo. Esto ubicaría el área de Cydonia Mensae bajo estudio en un sitio cercano al antiguo litoral. Los cráteres pequeños de este área parecen haber sido modificados por la erosión del agua, quizás por la acción de un suave oleaje. Esto encaja con las observaciones recientes de algunos investigadores, que creen que los rasgos lineales del terreno que se ven en esta área pueden ser depósitos lacustres resultantes de la acción de un oleaje bajo en el borde de un antiguo mar.

La morfología de Cydonia Mensae es compleja y no totalmente comprendida. La región exhibe evidencia de épocas anteriores en la que hubo producción de cráteres, erosión y deposición, que contribuyeron a la creación de la amplia variedad de formas y tipos superficiales que se observan.


Las imágenes que se utilizaron

Las tomas 35A72, 70A11 y 70A13 del orbitador Viking muestran la pirámide de D&M, situada en 40,65° Norte / 9,55° Oeste. Las tres imágenes fueron tomadas cerca de la periapsis y tienen una resolución de aproximadamente 50 m por pixel. Otras tomas muestran la región en resoluciones insuficientes para un estudio detallado. La toma que fue seleccionada para examinar la geometría de la pirámide de D&M es la 70A13 (la nomenclatura indica la 70ª órbita, décimotercer toma del orbitador "A"). Esta toma fue tomada con el sol ubicado en un ángulo más elevado que en 35A72, por lo que se observa mejor la estructura del objeto. Las imágenes de 70A13 que se utilizaron más adelante para la medición del ángulo incluyen un primer realce de la pirámide de D&M preparado por Carlotto y una rectificación ortográfica con filtrado NGF de toda la toma, obtenida en el National Space Science Data Center, en Greenbelt, Maryland, EE.UU.


f035a72
en crudo

f035a72
procesada


f070a13
en crudo

f070a13
procesada
Para tener una idea de cómo son, en realidad, las imágenes originales,
aquí se pueden ver las tomas tal como llegan y cómo quedan luego de ser procesadas.

Más imágenes y más discusión

En tres pasadas orbitales en abril de 1998, el Mars Global Surveyor (MGS) de la NASA volvió a fotografiar la región de Cydonia. Estas imágenes ofrecieron mayor resolución que las anteriores. El JPL mostró una nueva imagen de "La Cara" a la Prensa y declaró que la cuestión quedaba resuelta. Y la mayoría de la gente que vio esa imagen estuvo de acuerdo con que ya no se veía para nada artificial. Sin embargo, algunos científicos argumentaron que esta nueva imagen daba mayores pruebas de artificialidad. ¿Cómo es posible esta diferencia de criterios? Parte de la respuesta es el hecho de que estas personas no estaban viendo las mismas imágenes. La primera fotografía entregada a la Prensa mundial por el JPL había sido pasada por un filtro pasa alto que había suprimido, efectivamente, la mayoría de los detalles de la imagen. Por eso esta imagen convenció a la mayoría de la gente de que esa "cara" que se había visto antes no era más que una pila de rocas y una engañosa combinación de sombras.

Después de un cuidadoso análisis de ambas imágenes, una empresa llamada Meta Research publicó algo llamado Proof of Artificiality at Cydonia ("Pruebas de Artificialidad en Cydonia"), que describe una línea estándar de razonamiento científico que lleva a la conclusión de que la cara, basándose en esta imagen, debe tener un origen artificial.

Tiempo después la empresa Meta Research reconoció que la publicación de un artículo científico soportando la idea de artificialidad en la estructura de Marte trajo sus consecuencias. Dicen estar conscientes de que eso impactó en su credibilidad, se considere o no la rigurosidad y el mérito científicos que posee el trabajo. Sin embargo, dijeron, la integridad científica obliga a que los informes de hallazgos se den a conocer cuando están listos, sin importar si son populares o no entre la comunidad científica.

El 8 de abril de 2001, la misión Mars Global Surveyor (MGS) tuvo una nueva oportunidad de apuntar su cámara (Mars Orbiter Camera, o MOC) hacia la controvertida zona de la Cara y la Ciudad de Marte. En esa fecha y a las 8:54 pm de Greenwich, el MGS fue rotado 24,8 ° hacia la izquierda de modo que apuntara hacia la cara, a unos 160 km de la vertical de ésta y a una distancia de unos 450 km. La imagen resultante tiene una resolución de alrededor de 2 m por pixel. Para dar una idea, un avión de pasajeros se vería bien en esta imagen. La nueva foto de la cara cubre una zona de alrededor de 3,6 km de uno de sus lados. La luz del sol ilumina la imagen desde la izquierda, abajo.


Opiniones, estudios y divagues

Además de los que creen ver en la cara y la ciudad la presencia de una cultura desaparecida, se encuentran cantidad de opiniones adversas, entre ellas la de Martin Gardner, un matemático famoso por sus artículos sobre curiosidades matemáticas, topológicas y lógicas en la revista Investigación y Ciencia (Scientific American). Él ve en este descubrimiento de imágenes reconocibles un fenómeno normal en la mente humana, similar al que nos permite hallar figuras reconocibles de animales, incluso de caras, en las nubes o en las rocas talladas por la erosión. Menciona en su artículo alguno de los monumentos conocidos de Norteamérica (aquí tenemos, también, en varios paisajes de Argentina) y cuenta la anécdota del billete de un dólar canadiense, que tuvo que ser rehecho hace unas décadas porque accidentalmente aparecía la cara de un demonio en el cabello de la reina, justo atrás de su oído izquierdo.

Da como ejemplo de este afán —para él excesivo— de hallar formas en cualquier imagen un libro que denuncia el uso de imágenes eróticas embebidas en las fotos de muchas publicidades, tales como primeros planos de vasos de gaseosa y de los cubos de hielo en algunas bebidas alcohólicas.

De allí pasa a la cara de Marte y otros supuestos hallazgos en la Luna, donde hace mucho tiempo se creyó que alguien habría encontrado en una fotografía la imagen de un puente hecho por la mano de alguien inteligente (1953). También han reportado largas sombras que parecen ser edificios delgados y altos, torres de antenas o de lanzamiento de cohetes. Y algunas cosas más.

La presencia del hombre en la Luna y de innumerables sondas que han cartografiado su superficie jamás encontraron nada.

Gardner recuerda, inevitablemente, la visión del astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, que vio los famosos canales de Marte en 1877, defendidos más tarde por el norteamericano Percival Lowell.

Por supuesto, Martin Gardner no cree que estemos viendo estructuras artificiales en Marte.

No faltan las visiones "religiosas", como la de alguno que cree ver la presencia del Anticristo en Marte, ya que habría una conexión entre Baal/Lucifer y el planeta rojo. Baalhazor sería el "King of the Fortresses", un dios malvado. Y dice: "La correlación más significativa entere el dios de las fortalezas (God of the Fortresses) y Marte, sin embargo, se encuentra en la mitología romana y griega. Se dice que el dios Marte (el dios de la guerra en esta mitología) fue adorado en dos formas, una llamada Marte Gradivus, o dios Marte de la guerra y Marte Quirinus, el dios Marte de las fortalezas. Esto es porque el dios Marte no sólo era un feroz guerrero, sino también un constructor de ciudades. Aquí pasa a la cuestión de que las estructuras en Cydonia, Marte, harán que la gente dude de la Biblia. Para colmo, nos recuerda, los investigadores de la vida extraterrestre hablan de que la vida terrestre proviene de una semilla llegada de Marte. Qué gran sacrilegio.

Las consideraciones continúan largamente, con abundantes citas a escritos de la Biblia, introduciendo en la discusión a las pirámides y la esfinge de Egipto, los masones, la geometría tetraédrica y la física hiperdimensional, la NASA, el Libro de Enoch, Sirio, el Apolo 11, asteroides... Pero yo me perdí.

Otra persona encaró el tema geométricamente. En su estudio fue trazando líneas que continúan las líneas de las aristas definidas por la unión de las caras de la "pirámide D&M". Una de las líneas pasa exactamente por la "Cara", otra por la cúspide de otra de las figuras en la "Ciudad" y otra se pierde en una zona donde no parece haber nada importante. Esta aparente "nada" contiene, para el autor, objetos o relieves que definen un cuadrado. A continuación le parece ver al cuadrado en un promontorio ubicado arriba y a la izquierda y también sobre la "cara". Con estas pautas se va dibujando una geometría, que termina con elegantes curvas espirales y gran cantidad de líneas interconectadas. No sé si todo esto significa algo, aunque algunas elecciones para los nodos de esta red de líneas y curvas me parecen sin mucha base (¿el primer cuadrado?). Creo que, como todo lo dicho en este informe, es materia opinable y me da la gran impresión de que se podría hacer dibujos así casi sobre cualquier paisaje, incluso uno reconocidamente natural. El dibujo final es muy bonito, igual que otros que encontré en la página The Dynamics Theory.

Existe un análisis de la geometría de la pirámide D&M que me resulta prolijo y detallado, con cantidad de números precisos y dibujos bien claros. Se concluye que la geometría de esta estructura no es consistente con la de los rasgos de los alrededores, aclarando que el estudio de los procesos geomorfológicos de Marte no da explicación a la creación de formas así. Se señala, también, la conexión geométrica de este "monumento" con otros ubicados en la cercanía, también extraños (como la propia cara o los que se agrupan en la "Ciudad"). No soy muy bueno con los números y las líneas, así que no puedo extraer mayor significado de este trabajo.

Hay asociaciones que se ocupan aún de continuar investigar, en base a las fotografías de Cydonia y los datos que pueden ir recopilando, la posibilidad de que haya existido una civilización en Marte y de que ésta haya dejado marcas, ruinas o cualquier otro signo de construcciones y trabajos de ingeniería en la superficie del planeta rojo. Se han hallado otros rasgos de aspecto extraño en las fotografías de mayor resolución de las nuevas misiones, algunas de las cuales mostramos aquí.

Fuente:

http://axxon.com.ar/zap/c-zappingindice.htm


"Ciudad Inca"

Formas llamativas

Figura y dibujo

Tholus

¿Otro Marte?

Los científicos dan ahora un panorama muy diferente del pasado climático de Marte
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El aún enigmático
planeta rojo

Se supo en diciembre que, de acuerdo a la última teoría surgida de un grupo de la Universidad de Colorado, EEUU, en Boulder, es muy posible que Marte no haya sido jamás un planeta tibio, húmedo y hospitalario que luego perdió su atmósfera. En cambio, las marcas en la superficie que se ven como valles cavados por el agua, y también, por supuesto, los cráteres, podrían haberse producido por titánicos impactos de meteoritos que derritieron los hielos momentáneamente (los depósitos que parecen existir en Marte, enterrados bajo la superficie, y los del propio meteorito). Si fue así, el pasado de Marte no fue el soñado por las poéticas historias de Bradbury y otros autores de CF: un bucólico y antiguo mundo, con un pasado más amable, que se va extinguiendo con lentitud. El panorama, en cambio, habría sido infernal: inmensos proyectiles de hielo —o de roca— golpeando la superficie y lanzando nubes de vapor y agua hirviente. Es posible que la fuerza de los impactos en varios casos no haya fundido a los meteoritos, sino el hielo escondido debajo de la superficie.

La nueva imagen presentada por los científicos es la de un mundo seco y en constante invierno, con un helado clima que fue interrumpido algunas veces por lluvias hirvientes, seguidas de momentáneas inundaciones. Este tipo de escenario no habría sido nada favorable para el nacimiento de la vida.

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Valle Isidis en Marte

La idea de que Marte fue alguna vez un mundo húmedo nació de la observación de supuestos "canales" en la superficie. Las misiones espaciales encontraron grandes cañones, mucho más profundos que cualquiera de la Tierra, zonas que aparentan haber sido lagos, ahora secos, y cauces de ríos. Se ha detectado mucha evidencia de que existe agua en Marte, como las mediciones tomadas desde el espacio que sugieren que hay hielo debajo de la superficie, muy probablemente en una mezcla de agua congelada con arena y piedras. Algunos estudios indican que el agua podría surgir a la superficie en algunos lugares.

Estas pistas llevaron a muchos expertos a la creencia de que Marte alguna vez tuvo un clima húmedo y que lo perdió a causa de la reducción gradual de su atmósfera. Ese panorama incluía la posibilidad de que el agua debajo de la superficie fuera un buen hábitat para algún tipo de vida primitiva, como por ejemplo bacterias. Según dicen los investigadores que presentan la nueva teoría, el nuevo planteo deja abierta esa posibilidad. Dicen ellos que la superficie de Marte sólo habría tenido un clima más templado durante los pocos años o décadas después de los impactos, y que sólo en esos tiempos podría haber aparecido la vida tal como la conocemos.

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Cráter congelado en Marte

Los científicos de Boulder utilizaron fotografías de la superficie del planeta vecino y modelos de computadora para mostrar que Marte fue golpeado hace 3.500 millones de años por grandes asteroides y cometas. Encontraron evidencias de la caída de veinticinco asteroides o meteoritos de entre 100 y 240 km de diámetro. Estos golpes, que dejaron cráteres y marcas en la superficie de Marte, se repitieron cada diez o veinte millones de años. Los impactos habrían vaporizado agua de debajo de la superfice y de los mismos asteroides, inyectando vapor en la atmósfera. Como consecuencia de la vaporización, tienen que haberse producido lluvias que duraban al menos veinte años, con un caudal promedio de unos doscientos centímetros anuales. Sin suficiente dióxido de carbono en la atmósfera como para actuar como gas de invernadero, el planeta se enfrió de forma relativamente rápida después de cada impacto y el agua se volvió a congelar.

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Posibles marcas de
erosión por el agua

Las lluvias serían la explicación de esos profundos cauces de ríos sin tributarios. Los científicos han detectado marcas del terreno que son, seguramente, valles fluviales, pero no se observan arroyos y ríos más pequeños que se van juntando como tributarios para formar el caudal, lo que indica que esos ríos no tuvieron la misma naturaleza que los de la Tierra. También se han detectado otro tipo de marcas, tales como surcos de erosión y cuencas, que indicarían la presencia de agua en la superficie.

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Imagen del hielo en el polo norte

Otro estudio surgido del US Geological Survey en Flagstaff, Arizona, EEUU, afirma que se ha encontrado evidencia de la existencia de agua congelada debajo del polo sur de Marte. Hasta ahora se había visto hielo en el polo norte, pero no en el sur. Los científicos utilizaron datos adquiridos por el instrumento llamado THEMIS (Thermal Emission Imaging System) de la sonda Mars Odyssey y también por el TES (Thermal Emission Spectrometer) del Mars Global Surveyor para buscar agua en la superficie del polo sur. Al observar las imágenes del THEMIS notaron que las áreas oscuras no estaban todas a la misma temperatura, lo que indicaba que no estaban compuestas del mismo material y que alguna de ellas podría poseer agua helada.

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Polo sur de Marte
Una zona en particular, catalogada como Unidad I, se calentaba lentamente en verano luego de haber estado cubierta de hielo seco (dióxido de carbono) sublimado. La temperatura del área, de unos 70 grados C bajo cero, es similar a la temperatura que tiene durante el verano la porción de la capa helada del polo norte que posee hielo de agua, y tiene más o menos la misma temperatura que alcanza el agua congelada en Marte. Además, la temperatura de este área varía poco entre la noche y el día, lo que sugiere que está compuesta de hielo de agua. Una región adyacente muestra cambios de temperatura algo diferentes, ya que se calienta durante el día y se enfría a la noche. Los científicos creen que se trata también de hielo de agua, pero ubicado debajo de una capa de polvo de entre dos y siete milímetros de espesor. Su opinión es que estas muestras de la existencia de agua en el sur de Marte son sólo "la punta de un iceberg", y que debe haber una gran masa de agua debajo del polo sur.

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¿Cauce de un río?

Los defensores de un pasado húmedo de Marte tienen otra visión de las cosas. Justin Ferris, un hidrólogo de US Geological Survey en Colorado, EEUU, dice que Marte muestra diferentes grados de actividad hidrológica en su pasado y que han detectado evidencias de flujos recientes de agua. Tienen imágenes en las que se observan rasgos del paisaje de evidente origen hídrico que aparecen en superficies de terreno "muy frescas" y recientes.

Miedo y Pánico en Marte


Dibujo que muestra a Fobos, Deimos y su planeta madre, Marte.

Nuestro vecino Marte, que se encuentra en estos días en la posición más próxima a nosotros en muchos milenios, posee dos lunas: Fobos (Phobos en inglés) y Deimos. Marte era el dios de la guerra de los romanos, Fobos —que significa "Miedo"— era su mensajero, y Deimos —o "Pánico"— otro de sus ayudantes y apropiados compañeros. Estas lunas fueron descubiertas en 1877. Sin embargo, ciento cincuenta años antes, en 1726, el escritor satírico inglés Jonathan Swift las describió con bastante exactitud en la novela clásica Los Viajes de Gulliver. Allí decía: "Asimismo, ellos han descubierto dos estrellas menores, o satélites, que giran alrededor de Marte, donde la interior está a una distancia del centro del planeta primario de exactamente tres de sus diámetros y la más alejada a cinco. La primera gira por el espacio en diez horas, y la segunda en veintiuna y media, de modo que los valores de los cuadrados de sus tiempos de período están muy cercanos en proporción a los cubos de sus distancias desde el centro de Marte, lo que evidencia que están gobernados por las mismas leyes de gravedad que influencian a los cuerpos más pesados." (Gulliver's Travels, Jonathan Swift, 1726).

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Esta imagen de Fobos, la luna más grande y de órbita más cercana a Marte, la tomó el Mars Global Surveyor el 19 de agosto de 1998. Se ve de perfil su cráter más grande, Stickney, de 10 kilómetros de diámetro.

El período orbital de Fobos es, en realidad, de 7,6 horas (Swift le asignó 10) y el de Deimos de 30 (no tan lejano a los 21,5 que le asignaba Swift). Parece curioso que el escritor de un libro satírico-fantástico se dedicara a predecir cuestiones astronómicas y mucho más que se acercara tanto a la realidad. Debe haber sido por pura suerte, aunque no faltó quien le asignara poderes psíquicos. La realidad es que unos veinticinco años después de Los Viajes de Gulliver el escritor francés Voltaire, quizá usando una lógica similar, también le atribuyó dos lunas a Marte. Se debe recordar que para esas fechas Galileo había descubierto cuatro lunas en Júpiter y que se solía aplicar una especie de escala, es decir, Venus no tenía ninguna luna, la Tierra poseía una, Marte —aunque no se hubiesen descubierto— debía tener dos, y Júpiter cuatro. Para la época, parecía un cálculo muy razonable.

De todos modos, aunque Swift haya utilizado este mismo razonamiento lógico para figurarse la cantidad de lunas, su estimación de la duración de las órbitas sigue resultando sorprendentemente precisa.

Estas predicciones no se limitaban a la literatura, de modo que en 1862, debido a que las condiciones de observación eran extremadamente favorables, muchos astrónomos buscaron estas lunas. Ninguno las vio. Quince años después un astrónomo norteamericano que trabajaba en el Observatorio Naval de Washington las descubrió cuando las condiciones para la observación no eran tan ideales y sin disponer de un equipo demasiado bueno.

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Fobos, otra vez, en un excelente montaje realizado con fotos del Viking 1

El hecho le pareció tan extraño a la gente de aquella época que un científico norteamericano llamado Frank Salisbury sugirió en la prestigiosa revista Science que las lunas eran, en realidad, satélites artificiales, y que no se habían detectado antes porque los marcianos los habían lanzado poco antes. Tanto Fobos como Deimos son objetos naturales, por lo menos en cuanto a su aspecto externo y a todas las mediciones que se pueden hacer; lo sabemos hoy gracias a las sondas espaciales. Sin embargo Joseph Shklovskii, un miembro notable de la Academia Soviética de Ciencia que escribió junto a Carl Sagan un libro llamado Vida inteligente en el Universo, calculó una vez la densidad de la atmófera marciana y la aceleración peculiar de Fobos, concluyendo en que el satélite debería ser hueco. Con la tecnología terrestre actual no sería tan difícil camuflar un objeto artificial para que pareciera una gran roca. Es más, una estación espacial, por ejemplo, se podría construir directamente dentro de un asteroide.


La famosa foto del objeto alargado que se dice que habría puesto fuera de servicio a la sonda Fobos.

La agencia espacial de Rusia (cuando era la Unión Soviética) envió sondas a Marte, poniendo especial atención en Fobos. La sonda Phobos 2 tomó imágenes muy cercanas (la más próxima a 188 kilómetros de la superficie) de la luna mayor del planeta rojo antes de fallar, en marzo de 1989. La inesperada salida de servicio de Phobos 2 ha generado raras expeculaciones, como la de la ex "astronauta" Marina Popovitch (un ruso denuncia en Internet que esta mujer ni fue astronauta ni es miembro de la Academia de Ciencias, como ella dice), quien afirmó en el programa "Hard Copy" de la NBC que la sonda, momentos antes de enmudecer, alcanzó a tomar imágenes de un objeto extraño que se le acercaba. Incluso se aportan algunas imágenes, más bien malas y jamás oficializadas, de la silueta de este objeto que "se le aproximó" y sería el causante de la falla de Phobos 2. La cosa es que la sonda soviética no pudo cumplir su cometido de hacer descender sus instrumentos sobre la luna marciana, lo que ha servido para acrecentar sus aires de misterio.


Supuesta sombra de un objeto extraño sobre Marte

La foto más extraña fue dada a conocer en diciembre de 1991 por esta "piloto de prueba soviética" que ahora se dedica a la investigación de los OVNIs. La "doctora en física" Marina Popovich se habría graduado en la Universidad de Leningrado y en la Escuela Militar de Vuelo. Es "coronel retirado de la Fuerza Aérea Soviética" y "logró marcar más de cien récords de aviación, muchos de ellos aún sin vencer". Su primer marido era el general Paval Popovich, "el primer hombre que se reunió en órbita con otra nave espacial durante el vuelo de la Vostok 4 en agosto de 1962". Ella dice que recibió la foto del astronauta Alexei Leonov, que fue el primer hombre que hizo una caminata espacial y además fue un importante oficial del programa espacial soviético. Esta y otras fotos habrían "sido contrabandeadas" fuera de la Unión Soviética. En la foto en cuestión, lo que se ve sería Fobos junto a un objeto cilíndrico desconocido. Le han calculado las medidas, que serían de unos 20-25 kilómetros de longitud y un kilómetro y medio de diámetro. Este objeto habría destruido de algún modo a la sonda Fobos 2, o al menos la habría desviado bruscamente, haciendo que se pierda en el espacio. De hecho, los especialistas de control de la misión dijeron en Glavkosmos que la sonda fue golpeada por algo (oficialmente un meteorito, según lo publicado por los mismos soviéticos en la revista Nature), lo que hizo que la sonda entrara a dar giros y luego se perdiera. También circula una foto que muestra una gran sombra ahusada sobre la superficie de Marte, cuya forma parece similar a la del objeto desconocido. Se discuten otras cuestiones extrañas referidas a los sucesos con la sonda Phobos 2.


Condrita carbonácea.

La sonda no pudo acercarse y posarse en Fobos, lo que nos podría haber dicho mucho más sobre un cuerpo históricamente misterioso. Esta luna mayor de Marte es un oscuro trozo de condrita carbonácea de unos 27 por 22 por 18 kilómetros, una composición que coincide con la de los asteroides del cinturón cercano a la órbita de Marte, a los que se les llama del tipo "C". El rasgo más impresionante de Fobos es una inmensa depresión, el cráter Stickney, que tiene diez kilómetros de diámetro. Otra curiosidad es que cicunda Marte tres veces por día. Se ha detectado que Fobos se va acercando a Marte a un ritmo de 1,8 metros cada cien años. Es obvio que caerá en unos millones de años, si no se rompe antes en una miríada de pedazos y termina diseminado en un cinturón sobre el ecuador de su planeta madre.

Deimos, la pequeña, de 15 por 12 por 11 kilómetros, tiene una composición similar pero su superficie es más lisa. Ambas son muy parecidas a los asteroides que se han observado entre las órbitas de Marte y Júpiter, lo que llevó a los científicos a suponer, en primera intención, que estos satélites provienen de este cinturón, y que fueron capturados por la gravedad de Marte.

Pero el origen de las lunas de Marte —Fobos (Phobos, en inglés) y Deimos— no es tan claro. Muchas cosas no cuadran, por lo que su origen ha sido un rompecabezas científico durante mucho tiempo. Durante la Sexta Conferencia Internacional sobre Marte, que se realizó a fines de julio, un investigador propuso una nueva solución. De acuerdo a su teoría, estas lunas exóticas podrían ser los fragmentos remanentes de la rotura de una mucho mayor que alguna vez giró alrededor del planeta rojo. Ese gran satélite marciano podría haber sido adquirido durante la formación del planeta, o haber sido capturado un tiempo después. Fobos y Deimos serían, simplemente, los escombros que sobrevivieron la catástrofe.


Deimos, la otra luna, podría servir como base para los astronautas. La foto fue tomada por el orbitador Viking 2.

"Nadie ha podido explicar el origen de Phobos y Deimos", dijo S. Fred Singer, un físico de la atmósfera y profesor emérito de ciencias ambientales en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, y además presidente del Proyecto Science & Environmental Policy con base en Arlington, Virginia, un instituto sin fines de lucro.

En base a investigaciones que realizó en octubre del 2002 como científico visitante en el Lunar & Planetary Institute de Houston, Singer dijo que o bien las lunas violan las leyes físicas o bien las hipótesis vigentes no son correctas, porque presentan dificultades para dar cuenta de las órbitas que se observan. Remarcó que, fuera de la idea que él presenta, "no hay alternativas disponibles para explicar el origen de las lunas marcianas".

Singer hizo notar que las observaciones indican que la órbita de Fobos se ha ido cerrando desde que fue descubierta. Y también señaló que el recorrido actual de Deimos —ubicado junto por encima del límite sincrónico en el que igualaría el giro de Marte— es un importante dato a considerar. "¿Es accidental? No lo creo; así que esto da una pista sobre su origen", dijo en una entrevista con el sitio SPACE.com.

La idea que propone Singer se basa en un conjunto complejo de cálculos que involucran a Marte y la proyección hacia atrás en el tiempo, partiendo desde el presente, de las posiciones de Fobos y Deimos. En la actualidad los dos satélites tienen órbitas casi circulares y ecuatoriales. En su escenario, la proximidad excesiva de una gran luna original del planeta rojo —capturada en una órbita sincrónica de Marte— debe haber causado su fractura. Los tirones gravitacionales deben haberla convertido en una masa de escombros, que no pudieron mantenerse juntos por gravitación.

"Estas fuerzas deben haber enviado muy pronto los grandes trozos sobre Marte, mientras los dos más pequeños se convirtieron en Fobos y Deimos", explicó Singer. En el proceso de rotura, las partes más grandes recorrieron más rápido la espiral que las llevó a estrellarse contra el planeta. "Debemos buscar signos de que esto sucedió."

Una predicción fundamental del modelo de Singer es que las lunas deben tener una composición y geología similares. Sin embargo, su aspecto hace que no parezcan compatibles. La diferencia se hace obvia cuando se observan sus regolitos, es decir, el material suelto que aparece cubriendo su superficie. De todos modos, trabajos de investigación con el Galileo Ultraviolet Spectrometer (UVS) llevados por el Proyecto Galileo y el Jet Propulsion Laboratory, ambos de la NASA, mostraron que, observardos con ultravioletas, Fobos y Deimos son muy similares espectralmente.


Interesante proyección de los accidentes sobre la superficie de Fobos

Singer opinó que "Debemos tomar muestras de superficie y de profundidad antes de decidir sobre este tema e investigar si Fobos y Deimos se formaron al partirse un cuerpo mayor cuya mayor parte ha desaparecido, quizás al impactar contra Marte".

El científico dice que Fobos llegará a su fin en unos pocos millones de años. Según opina, somos afortunados de poder ver a Fobos aún allí.

Respecto a Deimos, Singer propone un plan. Él cree que los futuros exploradores humanos podrían servirse de esta luna como una estación espacial natural. "En primer lugar, los humanos no podrán hacer por sí mismos la exploración de la superficie marciana, deberán usar vehículos para moverse. Ir desde el ecuador al polo puede ser interminable. En una jornada enorme y peligrosa."

Singer considera a Deimos como una antesala de una exploración completa de Marte. Los astronautas podrían instalar un campamento en la luna marciana y desde allí pilotear docenas de vehículos por control remoto en tiempo real. "No habría retraso, todo estaría dentro del tiempo de reacción de un humano", explica Singer. Desde Deimos se podrán elegir rápidamente las mejores rutas para los humanos y los astronautas luego podrán descender en lugares precisos y moverse por los mejores caminos.

"Según yo lo veo, el proyecto debería llevar unos quince años. Podría costar alrededor de 30 mil millones, o sea que se necesitaría un promedio de 2 mil millones por año. Eso cae perfectamente dentro del presupuesto existente de la NASA".

Visto del lado político, da la impresión de que el Congreso de Estados Unidos no aprobaría por siempre fondos para una larga serie de sondas robóticas que se extienda por décadas. Hay que ver que la parte más cara de los presupuestos es, aparte de las sondas, el cohete que eleva el conjunto. Un cohete para una tripulación no es demasiado diferente de uno para un conjunto de aparatos mecánicos que luego resultan ineficientes para las labores —y los resultados— que se pretendían de ellos. "No sería una forma muy eficiente de estudiar a Marte. Si se desean solucionar los grandes interrogantes de Marte, como si surgió vida allí, se debe hacer de una sola zambullida", concluyó Singer.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Gran Hermano en Marte? Increible

Hay una palabra para responder cuando se pregunta quién pagaría un viaje a Marte de ida solamente (ver a marte con boleto de ida solamente): Televisión. Un Gran Hermano cósmico, con los derechos pagos por un público ansioso de ser espectador de la gran aventura cósmica. Un drama de vida y muerte. Show en vivo desde 38 millones de kilómetros de distancia. Y el primer aterrizaje en otro planeta, una apuesta fácil porque sería el evento más visto de la historia.
La NBC, por ejemplo, gastó 715 millones de dólares por las Olimpiadas del 2000, un evento de sólo dos semanas de duración. En el caso del viaje de ida a Marte, el costo sería de alrededor de 15.000 millones de dólares, 500 millones por año durante 30 años.
Y no hemos hablado aún de qué compañía fabricante de calzados querrá poner su logotipo en la suela que marcará la primera huella en el suelo marciano.

A Marte con boleto de ida solamente

Lo más difícil de una expedición a Marte no es ir allá, sino volver. El vehículo necesario para el retorno, con su equipo de soporte y combustible, representa más de tres cuartos del peso total que despega hacia Marte: 136 toneladas métricas para una tripulación de cuatro personas.
Entonces, ¿para qué hacerlos regresar?
No es tan necio como suena. Uno podría pensar, bueno, no podemos mandar gente a morir allá... pero a todos nos llega el momento alguna vez. Si los miembros de la tripulación tienen más o menos 35 años, con buen cuidado médico y un poco de suerte pueden vivir otros 40 años. ¿Por qué no dejarlos y que vivan en Marte?
Para lograrlo, la tripulación necesita aire, agua, alimentos y piezas de repuesto para sus equipos. Marte tiene agua y una atmósfera que se puede procesar para producir aire respirable. El problema principal está en la comida, que debe ser más o menos un kilogramo de alimento por día por persona. Incluyendo los repuestos necesarios, la comida y todo lo demás, es necesario embarcar desde la Tierra más o menos media tonelada por persona por año.
Esto significa que 40 años de suministros representan sólo 20 toneladas por persona, mientras que un vehículo cargado con su combustible pesará alrededor de 34 toneladas por persona. ¡En realidad es más simple mandar suministros para toda una vida! Se eliminan también preocupaciones tales como el riesgo potencial de contaminar la Tierra, al regresar, con bacterias marcianas.
¿Habría personas que se ofrecerían como voluntarios para pasar el resto de sus vidas explorando un nuevo planeta? Esta pregunta se les hizo a los asistentes a una conferencia en los Estados Unidos y alrededor de un tercio dijo que ellos lo harían.

Vida y muerte en Marte


Hace veinte años se dio la noticia de que científicos estadounidenses observaban cambios de color en las rocas marcianas alrededor de la sonda Viking, probablemente debidos a actividad biológica, sin que se aclarara si se trataba de que los microorganismos de Marte estaban muriendo (la interpretación más posible) o cambiando su aspecto por la presencia de la cápsula terrestre o, viceversa, que organismos que pudiesen haber llegado de la Tierra en la Viking estuviesen medrando en el suelo de Marte. Luego de eso, los rusos agregaron otra pieza al rompecabezas.

Con base a datos proporcionados tanto por los viajes soviéticos como los norteamericanos, los astrobiólogos del Laboratorio para Biología Espacial de la Universidad de Moscú recrearon un ambiente marciano en la Tierra.

Cubrieron, con arena fina y lava, el piso de una cámara hermética, sacaron la mayor parte de la atmósfera y pusieron el resto a arremolinarse en tormentas artificiales. Las temperaturas dentro de la cámara oscilaban entre +20°C y -60°C, mientras la acosaban desde afuera rayos X y radiación ultravioleta.

Los investigadores introdujeron varias formas de vida terrestre en este Marte artificial. Los pájaros y mamíferos se extinguieron en unos cuantos segundos. Las tortugas sobrevivieron hasta seis horas, y las ranas y los sapos, hasta veinticinco. Varias especies de insectos perduraron por semanas. Avena, frijoles y centeno germinaron y crecieron, pero ninguno pudo reproducirse.

Los más interesante es que muchas de las formas más primitivas de vida, sin embargo, se adaptaron fácilmente a las duras condiciones. Los hongos, el liquen, las algas y los musgos crecieron y se multiplicaron a una velocidad normal.

Aunque el experimento no prueba que existe vida en Marte, sí demuestra que la vida —basada en carbono, como nosotros la conocemos— es posible en Marte. Y hay más implicaciones.

De estos sucesos surgió la corriente más fuerte de los "terraformadores", que piensan modificar Marte y hacerlo más cómodo para nuestra biología mediante la siembra de una selección de organismos terrestres capaces de adaptarse. Se podría establecer una ecología primitiva en Marte, que fijaría el carbono en el suelo y soltaría oxígeno a la atmósfera. Esto, a su vez, nos permitiría introducir formas de vida cada vez más complejas, para finalmente dar un color verde al planeta rojo.

Por cierto, son planes muy ambiciosos, pero los científicos consideran ya que la "terraformación" es posible.

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