miércoles, 22 de abril de 2009
ALERTA: La brujula ya no es segura
Hay más cosas interesantes: las reversiones geomagnéticas parecen tener una relación con hitos en la evolución del Hombre. Dos científicos de los Estados Unidos han cruzado los datos de los cambios de polaridad magnética con los del desarrollo de la raza humana. Encontraron que la aparición del género Homo coincide con una de las reversiones. Y que las primeras herramientas de piedra aparecieron, también, durante una reversión de campo. Esto ocurriría porque el campo magnético de la Tierra produce lo que se llama un efecto de "paraguas": si el campo no existiera, la radiación solar podría penetrar y destruir, entre otras cosas, la capa de ozono, que nos protege de los rayos ultravioletas; pero estas radiaciones, también, pueden producir mutaciones en los seres vivos.
Los tejidos vivos también son sensibles a los campos magnéticos. Las moléculas que hay en el córtex adrenal, que controlan el balance de sal en el cuerpo, se desalinean cuando se las pone en un campo magnético artificial. Incluso es posible controlar con campos magnéticos el mecanismo regulador de nuestro organismo que se ha bautizado como reloj biológico, que regula las secreciones hormonales. Vaya a saber qué efectos puede producir una disminución y aún un cambio de polaridad en el campo magnético del planeta. Algunos científicos han determinado que ciertos ratones que vivieron en un campo magnético débil tuvieron vidas más cortas, incluso muchos de ellos resultaron infértiles. Si ocurriera lo mismo en el cuerpo del ser humano, la esterilidad amenazaría la continuidad de nuestra especie a partir del año 3200.
Vida y muerte en Marte
Hace veinte años se dio la noticia de que científicos estadounidenses observaban cambios de color en las rocas marcianas alrededor de la sonda Viking, probablemente debidos a actividad biológica, sin que se aclarara si se trataba de que los microorganismos de Marte estaban muriendo (la interpretación más posible) o cambiando su aspecto por la presencia de la cápsula terrestre o, viceversa, que organismos que pudiesen haber llegado de la Tierra en la Viking estuviesen medrando en el suelo de Marte. Luego de eso, los rusos agregaron otra pieza al rompecabezas.
Con base a datos proporcionados tanto por los viajes soviéticos como los norteamericanos, los astrobiólogos del Laboratorio para Biología Espacial de la Universidad de Moscú recrearon un ambiente marciano en la Tierra.
Cubrieron, con arena fina y lava, el piso de una cámara hermética, sacaron la mayor parte de la atmósfera y pusieron el resto a arremolinarse en tormentas artificiales. Las temperaturas dentro de la cámara oscilaban entre +20°C y -60°C, mientras la acosaban desde afuera rayos X y radiación ultravioleta.
Los investigadores introdujeron varias formas de vida terrestre en este Marte artificial. Los pájaros y mamíferos se extinguieron en unos cuantos segundos. Las tortugas sobrevivieron hasta seis horas, y las ranas y los sapos, hasta veinticinco. Varias especies de insectos perduraron por semanas. Avena, frijoles y centeno germinaron y crecieron, pero ninguno pudo reproducirse.
Los más interesante es que muchas de las formas más primitivas de vida, sin embargo, se adaptaron fácilmente a las duras condiciones. Los hongos, el liquen, las algas y los musgos crecieron y se multiplicaron a una velocidad normal.
Aunque el experimento no prueba que existe vida en Marte, sí demuestra que la vida —basada en carbono, como nosotros la conocemos— es posible en Marte. Y hay más implicaciones.
De estos sucesos surgió la corriente más fuerte de los "terraformadores", que piensan modificar Marte y hacerlo más cómodo para nuestra biología mediante la siembra de una selección de organismos terrestres capaces de adaptarse. Se podría establecer una ecología primitiva en Marte, que fijaría el carbono en el suelo y soltaría oxígeno a la atmósfera. Esto, a su vez, nos permitiría introducir formas de vida cada vez más complejas, para finalmente dar un color verde al planeta rojo.
Por cierto, son planes muy ambiciosos, pero los científicos consideran ya que la "terraformación" es posible.
