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martes, 12 de mayo de 2009

¿Sabias que proponen mover la tierra de su orbita?

UNA PROPUESTA QUE CAUSÓ REVUELO ENTRE LOS INVESTIGADORES

Una insólita teoría: mover la Tierra para evitar que se siga recalentando

Científicos de EE.UU. dicen que corriendo el planeta a un lugar más frío le agregarían 6.000 millones de años de vida. Como en la ciencia ficción, habría que dispararle con cometas o asteroides para cambiar su órbita

ASTEROIDE FUGAZ. Pasaría cerca de la Tierra, le trasmitiría algo de energía y lo movería a otra órbita: un proyecto a futuro.

Un grupo de científicos descubrió una forma de evitar que nuestro planeta se siga recalentando: mudarlo a un lugar más frío. Y para ello ofrece una solución de novela de ciencia ficción. Dicen que hay que teledirigir asteroides hacia las cercanías de la Tierra, que pasen casi rozándola, para alterar su órbita. El mundo, entonces, será enviado a girar a un lugar más lejano del sistema solar, y por consiguiente más frío.
La idea es de un equipo de ingenieros de la NASA y astrónomos estadounidenses que aseguran que ello podría agregar 6 mil millones de años a la vida útil de nuestro planeta. "La teoría no es del todo descabellada. Tiene en cuenta las mismas técnicas que ya se pueden utilizar para desviar asteroides y cometas que pueden caer sobre la Tierra", aseguró Greg Laughlin, del Centro de Investigaciones Ames de la NASA al diario británico The Observer.
Presentada por Laughlin y sus colegas Don Korycansky y Fred Adams, la teoría consiste en dirigir un cometa o asteroide hacia las cercanías de la Tierra, de manera que al pasar cerca de ella le transfiera parte de su energía gravitacional. "Como resultado, la velocidad de la Tierra aumentaría, y avanzaríamos hacia una órbita más elevada, alejada del Sol", agregó Laughlin.


Una gran polémica

La noticia causó un gran revuelo en el mundo científico. Muchas publicaciones expusieron sus reparos ante la "futura mudanza de la Tierra". Tal es el caso de la revista estadounidense Scientific American, que salió al cruce conjeturando que "si la Tierra fuera movida de su posición actual, muy probablemente la Luna se alejaría de ella. Y teniendo en cuenta que la Luna juega un papel crucial en la estabilidad de los polos, su ausencia podría trastocar drásticamente el clima de la Tierra".
El reguero de pólvora se extendió aun más cuando The Observer infirió que esta teoría podría ser aplicada para frenar el efecto invernadero, es decir el calentamiento global producido por la emisión a la atmósfera de gases provenientes de la industria.
Titulada La NASA se propone mover la Tierra, la nota se publicó en ese diario británico al tiempo de que el gobierno estadounidense de George Bush radicalizaba su oposición al Protocolo de Kioto, que es un acuerdo internacional cuyo objetivo es disminuir las emisiones de gases que provocan el calentamiento global.
Muchos leyeron la publicación del "paper" científico acerca de la mudanza de la Tierra (en la prestigiosa revista Astrophysics and Space Science) como un inusitado intento del gobierno estadounidense de otorgarle otra salida al efecto invernadero.
Hoy, los Estados Unidos son el principal emisor de gases de invernadero, con cerca del 25 por ciento del total mundial de emisiones. Y la disminución del 5,2 por ciento de esas emisiones, tal como propone el Protocolo de Kioto, implicaría una reducción considerable de su PBI, con perdidas que recaerían fuertemente en las industrias del petróleo y el carbón.
Sabiendo el revuelo que causó la publicación de su teoría, consultado por Clarín, Laughlin le puso paños fríos a la cuestión: "Nuestra idea está en el plano estrictamente teórico. No tiene ninguna conexión con el serio problema del efecto invernadero. De ser así, el proyecto tendría que estar avanzado, y todavía no planeamos comenzar con esto. Es para el futuro".
El resto de los científicos coinciden con Laughlin. Por el momento es improbable mover la Tierra. "Si se pretende hacer esto mediante la acción de un asteroide o un cometa, estos tendrían que ser de un peso considerable. Y aunque los cometas son gigantes, no tienen mucho peso porque son gaseosos. En la actualidad, esta es una noticia de ciencia ficción", dijo a Clarín Raúl Perdomo, decano de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata.


A Júpiter, ida y vuelta

Según la teoría de Laughlin y sus colegas, el asteroide adecuado debería tener unos 100 kilómetros de diámetro y debería pesar unas 100 mil billones de toneladas. Así, al pasar por la Tierra este asteroide vería modificada su órbita, y se dirigiría a Júpiter o Saturno, en donde recogería nuevamente la energía orbital que dio a la Tierra. Luego, cuando el asteroide llegara a su mayor distancia respecto del Sol, se realizaría una leve corrección del curso —disparando motores en el asteroide— acercándolo una vez más hacia la Tierra. El asteroide sería transportado por un poderoso cohete químico.
"Ante algún imprevisto, me pregunto ¿cómo tienen pensado corregir el curso de una masa tan inmensa? Porque de hecho, los satélites que se están enviando al espacio en estos momentos, sufren alteraciones en su viaje. El satélite argentino SAC-C, por ejemplo, sufrió una decena de correcciones", dijo Perdomo.
"En el caso del asteroide, el peor escenario se podría producir si, al llegar a la Tierra, no pasara por el lugar indicado. Si pasara algo más lejos —agregó Perdomo—, el efecto no se produce. Y si pasara más cerca (aunque no choque) puede ocurrir una catástrofe. En este momento de la ciencia esto es totalmente fantástico. En el siglo que viene se verá."

Publicado en Clarín, 2001

sábado, 25 de abril de 2009

3753 Cruithne: un peculiar acompañante de la Tierra

un curioso compañero de la Tierra

Se sabe ahora que el asteroide vecino a la Tierra 3753 Cruithne es un inusual compañero de nuestro planeta. Este asteroide comparte la órbita de la Tierra con un movimiento organizado en una "coreografía" que le permite permanecer estable y evitar el choque con nuestro mundo.

Esta relación fue revelada en un artículo científico por Paul Wiegert, Kim Innanen y Seppo Mikkola, publicado en la revista científica británica Nature el 12 de junio de 1997. Presentamos abajo una breve descripción, no muy técnica, del movimiento de Cruithne. El recorrido de Cruithne es mucho más complicado que el de un satélite, sin embargo, analizando los diagramas con cuidado se pueden aclarar las dudas.

El movimiento del asteroide 3753 Cruithne

Los asteroides cercanos a la Tierra (Near-Earth asteroids -NEAs-) son nuestros vecinos más cercanos en el Sistema Solar, además de la Luna, ya que algunos de estos objetos pasan más cerca de la Tierra que la distancia a la que se halla la Luna. Estos objetos, con rangos de tamaño que van desde los 30-40 Km (por ejemplo, 1036 Ganymed y 433 Eros) a sólo unos metros, son importantes para comprender la frecuencia de los impactos que ha sufrido la Tierra en el pasado y los que podría sufrir en el presente. También podrían resultar útiles como bases y/o como fuentes de minerales cuando los humanos se muevan en el espacio vecino.

El asteroide vecino 3753 Cruithne posee una órbita inusual, que recorre lo que en la jerga de la mecánica celeste se denomina un trayecto co-órbital con la Tierra (lo que significa que comparte la órbita con ella). Durante años se supo en forma teórica que esta configuración orbital podía existir. La forma de la órbita es de un tipo denominado "horseshoe" (herradura de caballo). El nombre de "órbita de herradura" surge, obviamente, de la forma que tiene.

Un diagrama orbital en "co-rotación" sólo se puede visualizar si el observador se mueve junto al planeta en cuestión, en este caso la Tierra. Hay que imaginar que uno está ubicado por encima del polo norte de la Tierra, siguiéndola a lo largo de su órbita, y observa el recorrido del asteriode desde esta posición privilegiada. El comportamiento inusual del asteroide se hace evidente al observarlo de este modo. Si se pretende visualizar el movimiento en un diagrama fijo, que no rota, se hace mucho más difícil.

Antes de considerar el movimiento de Cruithne, vamos a examinar una situación menos complicada. Abajo vemos el tipo de órbita en herradura más simple que es posible para un asteroide hipotético. Sólo se muestran las órbitas de los planetas interiores del Sistema Solar. Se los ha identificado con su símbolo tradicional y son, desde el Sol hacia fuera: Mercurio (violeta), Venus (verde), la Tierra (celeste) y Marte (rojo). El recorrido del asteroide se ve en amarillo.

En esta imagen co-rotante se supone que la Tierra es estacionaria y que nosotros vemos moverse en su vecindad a este asteroide hipotético. Vemos que se aproxima a la Tierra y cuando está suficientemente cerca gira y vuelve sobre su camino, y luego repite el mismo movimiento en el otro extremo. Esta distribución inusual, en la que el encuentro cercano con el planeta no termina en impacto o en una fuerte distorsión de la órbita del asteroide, se llama "en herradura". Obsérvese que el asteroide no gira alrededor de la Tierra, sino que comparte su órbita.

Otra forma de ver esta herradura es imaginar una autopista circular de tres carriles. La Tierra es un gran camión que se mueve a una velocidad contante por el carril central y el asteroide es un automóvil. Cuando va por el carril externo, el automóvil se mueve un poco más despacio que el camión y entonces éste se acerca y lo va alcanzando. Pero justo cuando el camión está por pasarlo, el automóvil se pasa al carril interior y acelera. Entonces se va alejando del camión, pero como el recorrido es circular, se volverían a encontrar, porque el auto alcanzaría al camión por detrás. Cuando esto está por ocurrir, el auto retorna al carril exterior y baja su velocidad, y el ciclo se repite. Esto es lo que ocurre en un diagrama simple en herradura, ambos vehículos comparten la misma autopista, pero de una manera coordinada que evita las colisiones. En realidad la delicada coordinación del asteroide y la Tierra se produce gracias a las leyes de la mecánica celeste, que sólo requieren que se den las condiciones correctas.

Las órbitas en herradura pueden ser más complicadas que lo que se vio arriba. Aunque hasta ahora no se conocen ejemplos en la naturaleza, los estudios teóricos han mostrado que se pueden dar herraduras espiraladas, como la que se ve en la figura de abajo. Volviendo al ejemplo gráfico del automóvil y el camión, aquí el camión (la Tierra) se mueve a una velocidad constante por el carril central pero el automóvil cambia constantemente de carril y de velocidad, de modo que alternadamente se adelanta o se pone detrás en relación con el camión. Igual que en el ejemplo anterior, un asteroide que se mueva en esta configuración sería efectivamente "repelido" por la Tierra en cada aproximación.

Cruithne sigue una órbita de herradura espiralada, similar a la que se esquematizó arriba, pero su comportamiento es todavía más raro. En primer lugar, la espiral es más apretada, con forma de riñón. En segundo lugar, una parte de la herradura se superpone con la posición de la Tierra cuando se mira desde arriba. Abajo se ven cuatro imágenes (con una secuencia de izquierda a derecha) que muestran un lapso de la herradura de Cruithne. Nótese que la óbita en herradura de Cruithne está compuesta de apretadas vueltas con forma de riñón, que están tan apretadas en la figura que se hace imposible distiguirlas individualmente. Recuerde: hay dos tipos de movimiento aquí: 1) el asteroide recorre en un año la figura en forma de riñón, 2) la figura de riñón se corre en el tiempo a lo largo de la órbita de la Tierra, siguiendo una espiral que, al completar su recorrido, luego de 385 años, ha llenado la forma de herradura con sus recorridos sucesivos superpuestos.

Aunque parezca que se forma un simple anillo, esto ocurre a causa de la superposición del recorrido del asteroide con la posición de la Tierra en el momento en que cambia de dirección. Las apretadas espiras que recorre el asteroide forman casi un anillo completo, pero queda una pequeña separación. Esta característica es otra faceta interesante e inesperada del comportamiento del asteroide y es una de las cosas que hacen que esta órbita en herradura sea las más compleja que se conoce.

La superposición del recorrido del asteroide con la posición de la Tierra es aparente, no produce peligro de colisión porque el plano de la órbita del asteroide esta muy inclinado con respecto al plano de la Tierra. La superposición que se ve de arriba ocurre en un momento en que el asteroide pasa por debajo de la posición de la Tierra. En la imagen de abajo se muestran dos vistas de perfil del Sistema Solar interior que ilustran esta inclinación.

Desde los puntos relativos que se ha graficado se ve claramente la inclinación del plano de la órbita de Cruithne con respecto a la de otros planetas. Gracias a esta inclinación, Cruithne nunca llega a estar demasiado cerca de la Tierra. Su máxima cercanía es de alrededor de 0,1 unidades astronómicas (unos 15 millones de kilómetros ó 40 veces la distancia de la Tierra a la Luna). En esta época el asteroide está alejándose de la porción superpuesta con la Tierra de la órbita en herradura y no volverá a estar más cerca de nosotros que 0,3 unidades astronómicas (45 millones de km) en el futuro cercano. Cuando se halla en su máximo acercamiento, pasa casi justo por debajo del polo sur de nuestro planeta.

Aunque se sabe poco del asteroide 3753 Cruithne, ahora que se conocen sus características interesantes es muy posible que será foco de muchos más estudios. Quizás tenga más sorpresas para darnos.

miércoles, 22 de abril de 2009

ALERTA: La brujula ya no es segura

Hace tiempo que el satélite MAGSAT confirmó a la NASA que el campo magnético de la Tierra se está debilitando. Los científicos aún no tienen claro por qué. La teoría atribuye el campo magnético a los fluidos dentro del núcleo fundido de la Tierra. Cuando el movimiento de esos fluidos se modifica, el campo también lo hace. Pero un modelo basado en un fluido en rotación como el que habría en el centro de la Tierra es extremadamente compleja y muy difícil de predecir. No es raro que pronto se produzca una reversión (el norte pasaría a ser sur y el sur a ser norte). Periódicamente, en los 4.500 millones de años de la historia geológica de nuestro planeta, el campo magnético ha descendido a una fracción de su valor, manteniéndose así de débil por miles de años, y luego ha cambiado de polaridad. Como resultado, las brújulas apuntan al revés. El campo se invierte cada medio millón de años, ritmo que se ha determinado estudiando moléculas confinadas en antiguas chorreadas de lava. Si el decrecimiento del campo magnético terrestre continúa así, se espera una reversión de polaridad para dentro de más o menos 1.200 años.
Hay más cosas interesantes: las reversiones geomagnéticas parecen tener una relación con hitos en la evolución del Hombre. Dos científicos de los Estados Unidos han cruzado los datos de los cambios de polaridad magnética con los del desarrollo de la raza humana. Encontraron que la aparición del género Homo coincide con una de las reversiones. Y que las primeras herramientas de piedra aparecieron, también, durante una reversión de campo. Esto ocurriría porque el campo magnético de la Tierra produce lo que se llama un efecto de "paraguas": si el campo no existiera, la radiación solar podría penetrar y destruir, entre otras cosas, la capa de ozono, que nos protege de los rayos ultravioletas; pero estas radiaciones, también, pueden producir mutaciones en los seres vivos.
Los tejidos vivos también son sensibles a los campos magnéticos. Las moléculas que hay en el córtex adrenal, que controlan el balance de sal en el cuerpo, se desalinean cuando se las pone en un campo magnético artificial. Incluso es posible controlar con campos magnéticos el mecanismo regulador de nuestro organismo que se ha bautizado como reloj biológico, que regula las secreciones hormonales. Vaya a saber qué efectos puede producir una disminución y aún un cambio de polaridad en el campo magnético del planeta. Algunos científicos han determinado que ciertos ratones que vivieron en un campo magnético débil tuvieron vidas más cortas, incluso muchos de ellos resultaron infértiles. Si ocurriera lo mismo en el cuerpo del ser humano, la esterilidad amenazaría la continuidad de nuestra especie a partir del año 3200.

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